Repentinamente aparecen indicios de vida de Diego Fernández de Cevallos, alto dirigente del PAN en México, que fue secuestrado el 14 de mayo pasado.
A comienzos de esta semana, y más de dos meses después del plagio, los secuestradores del ex candidato presidencial Diego Fernández de Cevallos hicieron pública una foto del político, además de una carta, en la que Fernández de Cevallos pide que se pague el rescate. ¡¡Urgente!!
Fernández de Cevallos desapareció el 14 de mayo pasado y durante varios días se especuló sobre la autoría de su secuestro. Este lunes, los plagiadores dieron una prueba más de que tienen la sartén por el mango al enviar un comunicado en el que desmienten haber rebajado el monto del rescate exigido (calculado en 50 millones de dólares, 38,5 millones de euros). Se trata, más que todo, de una respuesta a los comentarios vertidos en días anteriores en el sentido de que los secuestradores estarían dispuestos a negociar e incluso a rebajar el monto exigido. Pero el tono es más bien burlesco y ponen en ridículo la ineficacia de las autoridades.
Solo el hecho que los secuestradores puedan retener a una persona por más de un mes sin que los sabuesos de la policía muestren tener el menor indicio acerca del paradero de la misma, ya dice suficiente sobre la capacidad de respuesta de las fuerzas de seguridad y el orden ante un caso como este. A esto se suma que la misma fiscalía, reconociendo su ineficacia, canceló las investigaciones acerca del secuestro de Fernández de Cevallos ya a fines de mayo.
“Por un lado el gobierno no puede, pero la corrupción también está penetrada en todos los escalafones. Este es el gran problema y el problema no es de hoy. Existe desde hace décadas”, afirma el experto holandés en temas mexicanos, Raymond Buve.
Aparentemente el crimen organizado está intentando echar un pulso con el gobierno mexicano. Los persistentes ataques contra miembros del ejército y de la policía son una muestra de ello y esa actitud puede prolongar el conflicto. “Estamos hablando de guerra”, dice Buve. Una guerra que ya ha cobrado más de 25 mil muertos desde que en el 2006 el presidente Felipe Calderón declarara que estaba decidido a terminar con el narcotráfico y el crimen organizado. Con tal objetivo dispuso el envío de un gran contingente de tropas del ejército a cumplir esa tarea. La consecuencia es, hasta ahora, sólo trágica. ‘’Esta guerra se va a alargar pues el gobierno se planteó unos objetivos demasiado ambiciosos. La intención es buena, acabar con los narcotraficantes y acabar con el crimen organizado y la corrupción, herencia del PRI que estuvo en el poder por siete décadas. La corrupción estaba penetrada hasta el fondo. En la policía, en la justicia y en otras dependencias del gobierno. Y naturalmente es muy duro para un gobierno combatir ese problema”, asegura Raymond Buve.Pero el secuestro de Fernández de Cevallos no es un caso aislado. Cuatro periodistas fueron secuestrados el lunes tras cubrir una protesta en una cárcel del estado de Durango en el norte de México donde actúan grupos del narcotráfico. Según informó el martes la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el secuestro se produjo alrededor del mediodía, sin precisar detalles sobre los posibles autores.
Los periodistas, que trabajan en la ciudad de Gómez Palacio, en Durango, con el grupo Multimedios, el canal Televisa y un diario local, habían cubierto el lunes una protesta de presos y sus familiares en la penitenciaria local.
Los presos rechazaban un informe de la fiscalía, según el cual la directora de la cárcel permitía salir a grupos de presos para cometer asesinatos por encargo. Esa pesquisa se inició tras la revelación en Internet la semana pasada de un video en el que un supuesto policía, luego ejecutado en cámara, confiesa ante encapuchados la forma como son usados los presos.
La tarea del gobierno es complicada pues, como van las cosas, cualquier investigación, para ser eficiente, deberá pasar primero por investigar el ir y venir de los propios personeros de la policía o la justicia que participan en la lucha contra el crimen organizado.
Por lo pronto se especula acerca de la identidad de los autores del secuestro de Fernández de Cevallos. Algunos incluso han apuntado que la identidad de los secuestradores corresponde a la de un grupo escindido de la guerrilla que opera en Durango, y que, por esa razón, los procesos de negociación son largos.





























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