Cada año, miles de niños de países pobres son traídos ilegalmente a la Unión Europea, donde son vendidos a la industria del sexo o deben trabajar en condiciones de semi esclavitud. Estos días, la Organización Internacional para la Migración organizó una conferencia con representantes de los países de la Unión Europea, para evaluar la gravedad del problema y sus posibles soluciones. Jan van der Made, de Radio Nederland, conversó con algunos de los invitados. - Jan van der Made
Andy Clijnk, alto funcionario del ministerio holandés de Justicia especificó la diferencia entre el drama de estos niños y el simple tráfico ilegal de personas. "En el caso de los menores de edad se trata de un comercio de seres humanos, agravado por el hecho de tratarse de niños no acompañados. El tráfico ilegal implica el paso prohibido de personas a través de una frontera, generalmente por motivos económicos. En cambio, los menores de edad son tratados como mercancías, obviamente contra su voluntad".
A la pregunta sobre la cantidad de menores de edad que entran ilegalmente a Holanda, Clijnk respondió: "A escala europea, aquí mismo en la conferencia se ha hablado de cifras cercanas a los 100.000 menores, pero sólo se trata de una aproximación. En Holanda tenemos el Reportero Nacional del Comercio Humano, que se ocupa específicamente de estos casos, y existen también otros registros, no obstante es muy difícil hacer un cálculo, aunque sea aproximado. En otros países europeos ni siquiera existe algo semejante a nuestro Reportero, de manera que todavía estamos lejos de saber la magnitud del problema".
Mónica Smit, que trabaja en el Reportero Nacional del Comercio Humano holandés, estuvo también presente en la conferencia, y se refirió a la situación de estos menores, que en su mayoría son mujeres: "Viven con el miedo a ser deportadas y aterradas por el mal trato, mental y físico, que reciben de los comerciantes y explotadores que les mantienen en la prostitución. La información nos llega por diversas vías, principalmente de la policía, pero sabemos que no estamos en condiciones de registrar mucho más del 5 o 10 por ciento de los casos".
Reportero Nacional del Comercio Humano informa regularmente al Gobierno holandés sobre la situación. Mónica Smit explica algunos alcances del último informe: "Una de las recomendaciones que hemos hecho es no reducir la investigación del comercio de menores de edad a la industria del sexo, dado que hay otros sectores donde también se utiliza a menores en situación ilegal. También recomendamos revisar el procedimiento de apoyo a las víctimas que deciden colaborar en la búsqueda y enjuiciamiento de los criminales. Mientras dura el procedimiento, estos menores pueden permanecer en Holanda, tienen un hogar y medios de subsistencia, pero no pueden trabajar y una vez que termina el caso son dejados a su suerte".
Por último, le preguntamos a Marco Gramegna, jefe del departamento contra el comercio humano de la Organización Internacional para la Migración, cuáles podrán ser las consecuencias, para el tráfico de menores, de la ampliación de la Unión Europea.
Según Gramegna, la ampliación de la UE integrará a países desde los cuales, hoy en día, provienen víctimas del comercio de personas. Pero, el hecho de que se conviertan en miembros de la UE ayudará a que allí la justicia persiga y castigue con más firmeza el comercio de personas, especialmente si son menores de edad. Además, señala Gramegna, será más fácil que reciban la ayuda de otros países de la Unión. Lo cierto es que el comercio de seres humanos hacia Europa es más intenso en países de pobreza relativa como Nigeria o China, y mientras allí no se tomen medidas estrictas, este triste negocio seguirá floreciendo.




























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