El presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, admite que el país tiene problemas por su vetusta infraestructura.
La catástrofe de la semana pasada en una central hidroeléctrica en Siberia, la más grande del país, ilustra la necesidad que tiene Rusia de modernizarse, señaló Medvedev. El accidente en la central dejó un saldo de 69 muertos, al romperse una tubería en el cuarto de máquinas, inundando la sala de turbinas. La central hidroeléctrica en Siberia es una de las más potentes del mundo, con una capacidad de más de seis millones de kilovatios por hora. Posiblemente lleve años volver a ponerla en funcionamiento.



















Enviar nuevo comentario