Todos en Holanda ya lo deben conocer: Mauro, el angoleño de 18 años a quien le fue denegada la petición de asilo. La Cámara Baja debatió durante horas sobre el joven pero la decisión fue postergada. La oposición exige que se le otorgue un permiso de residencia, los partidos del gobierno apoyan al ministro de Inmigración que promueve su expulsión.
Mauro Manuel llegó a Holanda desde Angola como solicitante de asilo a la edad de 10 años,. Sus padres, preocupados por su seguridad en el país africano destrozado por la guerra, lo embarcaron en un avión rumbo a Holanda. En Occidente tendría un futuro mejor.
Integrado
Mauro vive con su familia adoptiva en la provincia de Limburgo. Está completamente integrado en la sociedad holandesa, habla perfecto holandés – incluso con un dejo limburgués – y apenas mantiene contacto con su madre biológica. Su deseo, decididamente, es permanecer en Holanda:
‘Aquí están mis amigos, mi club de fútbol y mi familia adoptiva que me ha criado en los últimos ocho años. No es cualquier familia. Yo los quiero como si fueran mis propios padres.’
Sin embargo, para el ministro de Inmigración y Asilo, Gert Leers, esos no son argumentos válidos. Mauro, señala el ministro, ha seguido el procedimiento de solicitud de asilo y su petición ha sido rechazada. Ahora, cuando el joven ha cumplido 18 años, el ministro quiere concluir definitivamente el caso. ‘Sus padres adoptivos siempre estuvieron informados de que Mauro debería regresar. No es refugiado y no corre peligro por regresar a Angola’, argumenta el ministro.
Excepción
Según los padres adoptivos, la ley es deficiente en esta situación. Opinan que obligar a Mauro a regresar a Angola es una violación de los derechos del niño. ‘Aunque haya cumplido los 18 años, no ha alcanzado la edad adulta.’ Esta opinión es compartida por muchas personas en Holanda, que piensan que Leers debería hacer una excepción. La cuestión Mauro se ha convertido en un debate nacional.
El ministro de Asilo tiene la facultad de desviarse de las reglas en casos individuales. Sin embargo, sólo es posible cuando hay circunstancias excepcionales en juego. Esta posibilidad también fue contemplada por el ministro:
Leers: ‘La pregunta es si la situación es suficientemente penosa como para poder aplicar las facultades discrecionales de las que puede disponer un ministro.’
Leers se mueve con cautela porque aplicar una excepción en este caso podría sentar un precedente. Otros solicitantes de asilo que, según la ley deben ser expulsados, también podrían solicitar este tratamiento excepcional. Y el ministro no desea tener que enfrentarse a nuevos Mauros.
Presión del PVV
Además, el ministro sabe que está siendo vigilado en su acción por el partido de la Libertad de Geert Wilders, el tercer partido que apoya al gobierno para llegar a una mayoría. El PVV se opone tajantemente a la tolerancia en casos de asilo y se ha propuesto el objetivo de reducir drásticamente el número de inmigrantes no occidentales en Holanda. Eso significa aplicar consecuentemente la línea dura. Y Leers debe mantenerse en buenos términos con ese partido que tiene en sus manos el destino del gabinete. Tofik Dibi, parlamentario por GroenLinks (IzquierdaVerde), se lo recordó una vez más al ministro y a su partido:
Dibi: ‘Si el CDA echa del país a este joven, está echando por la borda también sus propios valores cristianos. Y sólo para conformar al PVV, que está destruyendo su partido y usted colabora voluntariamente en su propia destrucción.’
Las divergencias sobre el destino de Mauro son particularmente visibles en el seno del CDA, el partido democrático cristiano. ¿Qué hacer, respetar la ley o actuar con indulgencia? ¿Qué futuro le espera a Mauro en Angola? No tiene ningún vínculo cultural con ese país y apenas recuerda el idioma. ¿No es que los democristianos predican la compasión como uno de sus valores esenciales? ¿Por qué tanta severidad en el caso de Mauro?
La cámara baja debatió el jueves por la noche sobre la suerte del joven angoleño pero no se llegó a una conclusión, debido a la división dentro de los cristianos demócratas. Los dos disidentes de la fracción, Kathleen Ferrier y Ad Koppejan, piensan que el joven de 18 años debe permanecer en Holanda.
La cuestión Mauro será un punto candente en la agenda del congreso del CDA que se celebra este sábado en Utrecht. Podría ser que la base del CDA pueda interceder a favor del muchacho. Mauro Manuel conserva la esperanza de que pueda permanecer en Holanda. ‘Confío en que el CDA actúe con indulgencia’.

























Enviar nuevo comentario