Rabia, desesperación, indignación, son las emociones que se manifiestaron el pasado sábado, cuando el Frente Plural Ciudadano de Ciudad Juárez marchó hacia el consulado de Estados Unidos en esta ciudad fronteriza, la más violenta de México.
Jan-Albert Hootsen
La marcha se ha organizado en señal de apoyo a la familia de Josefina Reyes Salazar, la activista de derechos humanos que asesinada el año pasado, y cuyos tres hermanos fueron asesinados en apenas un año.
“¡Compañeros, nos están pateando la madre! Nos están matando!” Los gritos apenas superan los toques de bocina de los vehículos que pasan ante el consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez, este sábado. Los que vienen para demonstrar son relativamente pocos (apenas unas cien personas), pero casi todos los que pasan por la avenida en carro muestran su apoyo. “Ya tenemos más de tres años denunciando la militarización de la ciudad. Se ha vendido la idea de que los militares y la policía federal vinieron a combatir el narcotráfico, pero vemos todo lo contrario,” dice Ricardo, un estudiante que integra el Frente y que, por razones de seguridad, no quiere dar su apellido. “Hay más muertos desde que vinieron los federales, hay casos de tortura por los militares. Vemos que nada coincide con el discurso oficial. Por eso venimos para apoyar a la familia Reyes Salazar.”
Crítica severa
El Frente Plural Ciudadano es una organización de juarenses que exige la salida del Ejército y la Policía Federal de Ciudad Juárez (apodada ‘Juaritos’ por sus habitantes), un fin a la impunidad en la zona y la renuncia del presidente mexicano, Felipe Calderón. De tendencia izquierdista, el Frente organiza marchas de protesta contra las autoridades locales y federales y apoya a activistas de derechos humanos como Josefina Reyes. También critica severamente el papel de Estados Unidos en México. No sólo por su apoyo a la militarización de la lucha mexicana contra el narcotráfico, sino también por la venta de armas en Estados como Tejas, donde venden muchas armas que terminan siendo usados por integrantes de los cárteles de droga mexicanos.
Por su firmeza y su valentía, pero ante todo por la tragedia que sufrieron en el último año, los Reyes Salazar se han convertido en el símbolo de la lucha contra la impunidad y la violencia de Ciudad Juárez. Primero Josefina Reyes, luchadora contra el feminicidio y la impunidad en Juárez, fue asesinada en enero del año pasado. Después acribillaron a su hermano Rubén. Y el mes pasado fueron secuestrados y asesinados sus hermanos Magdalena y Elías y su esposa Luisa Ornelas. También Marisela Escobedo y Susana Chávez, dos de las activistas más destacadas en la lucha contra el feminicidio, han sido asesinadas en los últimos meses.
Franja violenta
La familia Reyes Salazar proviene del municipio de Guadalupe, en el Valle de Juárez, franja en la frontera con Tejas que se ha convertido en lugar violento e impune. Diferentes organizaciones de delincuencia organizada luchan por controlar la zona. Además, una fuerte presencia militar forma parte de la guerra que, en el 2006, declaró el Gobierno de Felipe Calderón contra la delincuencia organizada y que ya ha costado la vida a más de 35.000 mexicanos.
“Son los militares que violan los derechos humanos,” nos contó Claudia Reyes Salazar, otra hermana de Josefina, el día anterior en un campamento de protesta ante el edificio de la Fiscalía del Estado. “Se supone que están luchando contra el narcotráfico. Pero ya no hay narcos en el Valle de Juárez. Son los militares quienes roban, matan y secuestran.”
Militarización
Y justamente contra la militarización de la entidad se opuso Josefina Reyes, y las estadísticas la dan la razón. Desde que llegaron los militares a Juárez, en el 2008, la violencia en la ciudad ha explotado. Luego desde la llegada del Ejército y miles de policías federales, han aumentado las denuncias de violaciones de los derechos humanos en la ciudad.
“Hay ejecuciones, secuestros y extorsiones en Juárez desde que llegaron los militares,” dice Gero Fong, militante del Frente Plural Ciudadano y periodista independiente. “Son casi inexistentes los casos que se resolvieron. Los mismos militares y policías federales están muchas veces involucrados en los asesinatos, robos y secuestros. Estamos hartos, queremos ya que se vayan de la ciudad.”
Miedo
Los hermanos Claudia, Marisela y Saúl Reyes no asisten a la marcha de hoy, ya que viajaron a Ciudad de México en busca de algún país que les quiera conceder asilo político. Pero sí está su hermana Olga. “Por el apoyo que nos brindan se siente más confortable, pero me sigo sintiendo triste por el asesinato de mis hermanos.” Respecto a la posibilidad de asilo político en Estados Unidos, comenta que aún no sabe adónde irse, puede ser a Estados Unidos o Canadá.
La reducida participación en la marcha no preocupa a la organización, dice otra activista que tampoco quiere dar su nombre por razones de seguridad: “Hay mucha gente muy enojada, pero tiene miedo de venir, de manifestarse. Pero aun así, aquí estamos.”





























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