Hace unos meses sostuve un breve diálogo con el juez Alt. “¿No le molesta el hecho de que el acusado nunca lo mire de frente?”, le pregunté. El respondió sonriendo que el día llegaría en que Damjanjuk tendría que mirarlo de frente. Ese día no se le permitiría ocultarse detrás de sus gafas oscuras y gorra de béisbol.
Rob Fransman (co-demandante)
‘¿Será hoy finalmente el día en que lo mire de frente? Le pregunté al juez Alt el jueves 12 de mayo por la mañana. ‘No se preocupe’, me respondió, ‘hoy dicto sentencia.’
Juicio contra Demjanjuk
El juicio contra John Demjanjuk es considerado como el último gran juicio por los crímenes nazis de la Segunda Guerra Mundial. Todavía quedan 12 personas entre las más buscadas por el Centro Simon Wiesenthal, que intenta rastrear a los últimos prófugos, criminales de guerra del régimen nazi. Pero a medida que transcurren los años se van perdiendo los testigos.
En el caso Demjanjuk, por primera vez alguien ha sido condenado sin pruebas de haber estado involucrado personalmente en el asesinato de judíos en las cámaras de gas. 250.000 judíos murieron en el campo de exterminio Sobibor, de los cuales al menos 34.000 eran holandeses.
¿Desea el fiscal o los demás demandantes hacer un comentario sobre la decisión? Nadie. ‘¿La defensa?’ La sala contuvo el aliento. Busch tenía el derecho de dirigir la palabra por todo el tiempo que quisiera. Pero también para él había sido suficiente. La corte podía pronunciar el veredicto.
Cinco años
Nunca olvidaré el momento en que la corte dictó la sentencia. Todos se pusieron de pie: los jueces, todos los funcionarios, el público y nosotros, los Nebenkläger (co-demandantes), codo a codo con nuestros abogados. Demjanjuk permaneció sentado. Sin gorra, sin gafas de sol, incluso sin la chaqueta verde oliva que llevaba puesta incluso en la cama.
Por primera vez miró de frente a los jueces. Alt leyó el veredicto en voz alta: ‘John Iwan Demjanjuk, la corte lo considera culpable de complicidad en dieciséis casos de asesinato de al menos 28.060 personas y lo condena a una pena de prisión de cinco años.’
Nos volvimos a sentar. Demjanjuk regresó a su cama. Los enfermeros lo acomodaron con cuidado. En la motivación de la sentencia, el juez Alt resaltó el importante papel que jugaron los co-demandantes en este juicio al mencionar, fecha por fecha, los trenes que iban de Westerbork a Sobibor y los familiares que habíamos perdido en esos transportes. Y así escuché por tercera vez en 18 meses estas palabras:
‘9 de abril de 1943. En el tren había 1.992 personas. Dos horas después del arribo, 1900 personas ya no se encontraban en vida. Entre las víctimas se encontraban los padres del co-demandante Robert Fransman.’
En los más de 70 días del juicio en los que pude asistir escuché tantas cosas. Creía haberme endurecido, incluso hasta cierto cinismo. Pero lloré junto con mi co-demandante.
Innecesario prolongar la detención
Cada argumento esgrimido por la defensa fue debilitado. Los crímenes de Demjanjuk merecían la pena máxima de 15 años. Pero el tribunal tuvo en cuenta los años pasados en prisión en Israel. Y, además, ya tiene 91 años.
Por último, argumentó Alt, los dos años de detención preventiva fueron suficientes. Demjanjuk es apátrida. No puede abandonar Alemania, el país que dice odiar. Por eso es innecesario prolongar la detención. Demjanjuk quedaba libre. Cinco minutos más tarde, Busch llevaba triunfante a su cliente por el pasillo. Demjanjuk miró a los periodistas. Ya no llevaba las gafas de sol. Ni se cubría el rostro con la gorra.
Pedido de justicia
La decisión de ponerlo en libertad es magistral. Demjanjuk fue declarado culpable, fue condenado, eso es lo importante. Para los revisionistas que apoyaron a este criminal debe haber sido un duro golpe. A nosotros no nos importa de qué manera se ejecuta la sentencia. Al condenar a Demjanjuk, el tribunal respondió a nuestro pedido de justicia. Y al dejarlo en libertad, la misma corte demostró la humanidad que, afortunadamente, todavía demuestra de vez en cuando esta sociedad.






















Lo mas impotante es que se haya llvado a juicio y condenado de alguna manera,pero nada reparara los daños causados a la humanidad y en especial al pueblo Judio por estos asesinos,La humanidad no debe olvidar nunca quienes fueron y que hicieron par que no s erepita la barbabrie Nazi.
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