Los grupos criminales italianos no han sufrido la crisis económica. En su expansión han sido fundamentales los países de América Latina, sobre todo México.
Emanuele Valenti habló con Francesco Forgione, autor de un libro que por primera vez habla de la fuerza mundial de la mafia.
He viajado muchas veces al sur de Italia. También a Calabria, la región más pobre de mi país, a pesar de ser una tierra que podría transformarse en una de las regiones más ricas de Europa.
En todos mis viajes he respirado una sensación de “no se puede decir, no se puede comentar”. En Calabria, dicho de otra forma, se respira la presencia de algo demasiado potente, que tampoco se puede mencionar.
Dimensión global
Es la mafia local, la ´Ndrangheta, que hoy, como ha escrito y documentado Francesco Forgione en su libro, Mafia Export, es el principal mediador mundial en el tráfico de cocaína. Un producto que ha llevado al grupo criminal al mercado global, y cuando hablamos de cocaína, esto significa también América Latina.
Las mafias italianas ya no se pueden definir grupos criminales. “Hoy”, nos explica Francesco Forgione, “son mucho más, son una forma de holding financiero, que mueve capitales en todo el mundo sin controles. Esta colonización es la nueva fuerza de la mafia. Por eso la lucha a los grupos criminales necesita tener una dimensión global”.
Influencia política
Esta nueva fuerza ha permitido a los grupos mafiosos fortalecer su influencia sobre la política, aunque de forma diferente con respecto al pasado: “esta fuerza económica, esta fuerza en el blanqueo de capitales”, dice Forgione, “permite a la mafia contratar nuevas relaciones políticas y sociales. El control del territorio, dicho de otra forma, permite un nuevo fuerte condicionamiento de los partidos políticos”.
Todo esto es muy importante para entender lo que pasa en Italia, pero también lo que sucede en aquellas partes del mundo donde las mafias tienen sus puntos de referencia. En su libro, Francesco Forgiane, periodista, profesor universitario, hasta hace dos años presidente de la comisión parlamentaria contra las mafias, habla mucho de Venezuela, de Colombia (como productor de cocaína), y de México, que para la 'Ndrangheta tiene una importancia creciente: “los carteles mexicanos están ampliando su mercado, y por eso necesitan la alianza con la ‘Ndrangheta italiana, para transportar la cocaína a Europa, aunque el contacto entre las dos organizaciones ocurre en EEUU”.
Control del territorio
La lucha por el control del territorio en México nos lleva otra vez a Italia.
No estamos hablando del tráfico de drogas, sino de la estructura de los carteles mexicanos, que parecen haber estudiado el caso de Calabria: “el modelo es muy similar a lo de los grupos italianos. El control del territorio”, comenta Francesco Forgiane, “es el control de la economía, de las empresas, de la política. Algunos estados, en el norte de México, son prácticamente narcoestados. También el modelo simbólico es muy similar al modelo italiano. La relación con Dios y con la religión; las imágenes de los santos; son todos elementos muy importantes, que ayudan a la creación de una cultura propia y autónoma, que luego se trasforma en consenso social”.





























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