En México, San Judas Tadeo es el santo de las causas perdidas e imposibles. Sus seguidores son en su mayoría jóvenes muy pobres, sin opciones, sin futuro.
Muchos de ellos vienen de familias desmembradas. Los hay albañiles, empleados e incluso carteristas. Los más abandonados a su suerte son adictos. Aspiran pegamento que es para lo único que les alcanza el dinero. Todos los días 28 de cada mes, van en caravana a la Iglesia de San Hipólito, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Hacen fiesta, rezan, cantan, gritan hurras al santo católico al que
le tienen confianza. Le piden cosas difíciles de resolver: sacar de la cárcel a alguien, pagar una deuda, devolverle la salud a enfermos terminales, conseguir trabajo. La relación con San Judas Tadeo no es la misma que con la Virgen María o con Dios. Con San Judas Tadeo hay un intercambio, hay negociaciones: “Si me ayudas, yo te ofrezco....”
Al santo de los olvidados y marginados se le pide algo y se le paga. El patrón de los casos difíciles y desesperados no tiene nada que ver con Judas Iscariote, quien según la tradición católica traicionó a Jesús por monedas de oro.
La fe va por Internet
México es un país con una milenaria tradición religiosa, de gran fe y muchos santos, algunos viejos, algunos nuevos e incluso deidades prehispánicas que entraron disfrazadas y de contrabando al catolicismo traído por los españoles durante la Conquista. El pasado, la tradición y la modernidad no están peleados, se complementan, por eso uno puede comprar en el Mercado de Sonora,
remedios en aerosol contra el Mal de Ojo, polvos mágicos para conseguir amante y el jabón “Yo domino a mi mujer”. En cualquier cocina conviven los comales del neolítico con el horno de microondas. Así, San Judas Tadeo, tiene Facebook, My space y hay varias páginas web donde los creyentes pueden hacer sus peticiones y donaciones que quién sabe dónde irán a parar.
Según la tradición San Judas Tadeo estuvo presente en la última Cena y fue uno de los doce Apóstoles. Hay quien afirma que fue familiar de Jesús.
¿Necesitas un milagro?
Los “sanjuderos” ya no caben en la iglesia cada 28 de octubre. Las calles cercanas a la esquina de Avenida Reforma e Hidalgo se vuelven una marea blanca y verde (los colores de las ropas del beato). Hay puestos donde se vende comida, amuletos, relicarios y figuras del santo desde miniaturas hasta de tamaño natural. También hay familias que regalan comida a los asistentes a la fiesta, en pago por algún favor recibido. También hay terribles escenas de jovencitos drogándose con solventes a las puertas del templo. “Así nos consolamos”, me dijo uno que me partió el corazón.
El templo del siglo XVI dedicado originalmente a San Hipólito alberga las reliquias de San Judas Tadeo. Las peregrinaciones obstaculizan el tránsito ya de por sí terrible de la Ciudad de México no sólo en la conmemoración del aniversario de su muerte por martirio del santo, sino cada 28 de cada mes.
A San Judas Tadeo se acude en casos extremos y desesperación. Su culto crece de una manera impresionante, sobre todo entre los adolescentes y muy jóvenes. ¿Será que México está tan desesperado?



























que lastima me da mi pais,hay mucho fanatismo religioso somos un pais inmensamente ignorante
mexico aparte de no haber exitido los negros en el principio de la historia es tambien el unico pais latino que no hubo protestantes y cuando lo intentaron los gringos con ayuda de la lumbrera de elis calles los mexicanos se armaron y se fueron a defender a cristo y esa fue la guerra cristera por lo cual es admirable y comprensible su fe en jesucristo y su gran guadalupana y segun la tradiccion de la iglesia san judas era el primo de jesus y este se avergonzaba de tener por nombre el del traidor y por su entrega dios le concedio el don de que todo lo que se le pidiera por su intermedio le seria concedido, por eso en latinoamerica gpoza de gran favor de todos los cristianos catolicos.
Judas no es el santo de los jovenes de México, es el santo de la juventud católica mexicana y hay un 20% de no católicos que no tienen esas preferencias
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