Cientos de personas salieron a la calle en Ciudad Juárez en la “Marcha del Coraje” para pedir el fin de la violencia que azota a dicha localidad.
Ciudad Juárez es la localidad más violenta de México y, según algunos expertos, es merecedora de otro desafortunado título: la ciudad más violenta del mundo entero. Los habitantes de Ciudad Juárez salieron a la calle este fin de semana en la llamada ‘Marcha del Coraje’ para exigir al gobierno medidas eficaces de lucha contra la criminalidad y la violencia. Los participantes en la marcha extendieron sobre el suelo decenas de supuestos cadáveres y representaron a tropas de asalto en posición amenazante contra la población.
La ‘marcha del Coraje’ fue convocada por diversas organizaciones de derechos humanos y a la cabeza caminaba Luz María Dávila, madre de dos jóvenes, de 17 y 19 años, que murieron junto a otras 13 personas el 31 de enero, cuando un grupo de sicarios del narcotráfico irrumpió en una fiesta de adolescentes en el barrio Villas de Salvárcar.
Desde aquella masacre, las banderas blancas ondean en muchas casas en Ciudad Juárez, muestra del hartazgo de la población civil que es víctima de una guerra de la que no quiere participar. "Ya basta" y "Juárez, Juárez no es cuartel, fuera Ejército de él", fueron los lemas principales de los manifestantes que piden el repliegue tiro de unos 6.000 militares desplegados allí por el gobierno del presidente Felipe Calderón, como parte de su estrategia frontal contra los carteles de la droga.
Importancia de Ciudad Juárez
Según el antropólogo holandés, Wil Pansters, profesor de las universidades de Utrecht y Groninga, es importante hacer una breve reflexión sobre lo que significa Ciudad Juárez para el Partido de Acción Nacional, PAN, del presidente Felipe Calderón.
Sin olvidar la importancia de Ciudad Juárez para la economía global de México, Pansters recuerda que hace más de 25 años, Ciudad Juárez fue la primera ciudad importante que pasó del dominio del Partido Revolucionario Institucional, PRI, a las manos del PAN. Por tanto, la deuda del panismo con Ciudad Juárez y con el estado de Chihuahua es grande desde hace años.
Como muestra de la importancia de esta localidad en el panorama general mexicano se puede entender la visita del presidente Felipe Calderón a Ciudad Juárez el pasado jueves.
Calderón llegó hasta allí para pedir disculpas por las declaraciones que hizo desde Japón al conocer la noticia de la masacre de los jóvenes el 31 de enero. En ese momento, Calderón atribuyó los asesinatos a un ajuste de cuentas entre bandas de narcotraficantes.
Estas palabras no hicieron más que aumentar la desazón y la rabia de los habitantes de Ciudad Juárez, donde los grupos de derechos humanos señalan que los civiles inocentes son más víctimas de la represión que los cárteles y aseguran tener decenas de denuncias de personas torturadas con el fin de que confiesen una presunta pertenencia a un grupo criminal o asesinatos que las autoridades suelen presentar como ajustes de cuentas.
Wil Pansters considera que el precio que está pagando la sociedad mexicana es muy alto y por tanto no le extraña que los reclamos sean fuertes. El presidente no tuvo antes la oportunidad o la voluntad para contestar directamente a los ciudadanos, y de ahí la importancia de la visita que realizó la semana pasada. “No fue un viaje sencillo pero fue absolutamente necesario”, afirma Pansters.
“Fuera el ejército”
El gobierno de Felipe Calderón ha basado su combate al narcotráfico en el refuerzo de la seguridad policial y militar, y no parece estar dispuesto a replegar al ejército que tiene desplegado en Ciudad Juárez.
"La presencia del Ejército es anticonstitucional y vulnera los derechos de los ciudadanos, por eso estamos pidiendo su retiro", señaló Javier Contreras, activista del Frente Nacional contra la Represión.
"No se puede combatir la violencia con más violencia y vulnerando las leyes", añadió Contreras cuya organización asegura que la presencia militar ha exacerbado la violencia de los carteles en lugar de disminuirla.
El gobierno ha presentado un plan de cuatro ejes que contempla la estrategia de seguridad como una de las bases pero en el que se reconoce la necesidad de invertir en salud, educación y ayuda social.
Esto refleja, en opinión de Wil Pansters, una tendencia del gobierno y quizá del resto de la comunidad internacional que es la de ir más allá de la estrategia militar para combatir problemas tan grandes como el narcotráfico, la violencia o, en el ámbito mundial, la lucha contra el terrorismo.
Con el incremento de la violencia en los últimos meses queda patente que las cosas no marchan por el buen camino, y esto ha obligado al gobierno a hacer fuertes inversiones en el área social, con lo que se reconoce que la estrategia únicamente militar únicamente represiva no está funcionando.
En cuanto al retiro o no del ejército, Pansters opina que es una cuestión muy delicada. “No es factible que el presidente ante los sucesos en Ciudad Juárez de los últimos meses pudiera decidir retirar el ejército, sería un signo de derrota total para él”, dice el profesor universitario.
Además, Pansters recuerda que en Ciudad Juárez existen otras fuerzas, como la que forman los empresarios, que sí apoyan la estrategia de seguridad del gobierno federal.





























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