El pasado 3 de diciembre, autoridades y policías de México a 107 personas que estaban cautivas contra su voluntad y trabajando sin sueldo, es decir como esclavos.
Bajo la fachada de un centro de rehabilitación para adictos al alcohol y las drogas, el Hospital Santo Tomás, Los Elegidos de Dios, funcionaba como una maquiladora clandestina donde los internos estuvieron sometidos a trabajos forzados y a todo tipo de vejaciones, y torturas.
Según el relato de los liberados, un grupo de hombres los subió a la fuerza a una camioneta donde les vendaron los ojos y los amarraron para trasladarlos a la sede de los Elegidos de Dios donde después de darlos la bienvenida a golpes, los ponían a trabajar. Los testimonios hablan de, una o dos patrullas, según el caso, apoyaron a los plagiarios.
Ya en el supuesto albergue les quitaban la ropa, los zapatos y de inmediato los obligaban a trabajar en la elaboración de perchas para colgar la ropa y de bolsas para la elegante tienda departamental llamada Liverpool.
La vigilancia dentro de la maquiladora clandestina era extrema. Los cautivos tenían estrictamente prohibido hablar. Los vigilantes impartían castigos ejemplares a quien intentara comunicarse con algún compañero.
El no pagar salarios hace ricas a las maquiladoras clandestinas
Las condiciones de falta de higiene y hacinamiento eran terribles. Los cautivos comían patas de pollo hervidas con verduras de desecho. Si se portaban bien recibían un pedazo de pan duro con moho y un cigarro.
Fue a través de la oficina de personas extraviadas que empezó la búsqueda que culminó con el descubrimiento de la maquiladora esclavista.
Fueron liberados 105 varones, con edades que oscilan entre los catorce y los ochenta años. De los once adolescentes, sus captores abusaron sexualmente.
Hasta el momento hay 25 detenidos.
Varios de los rescatados presentaba laceraciones, fracturas, cuadros agudos de deshidratación y diabetes. Cuatro de ellos fueron hospitalizados inmediatamente.
La fábrica clandestina llevaba trabajando ocho años.
Como siempre, los indígenas, los más vulnerables
Las personas liberadas son muy pobres, muchos de ellos indígenas con poco manejo del castellano. Según las autoridades de la Procuraduría de Justicia del DF 50 de los liberados se reunieron con sus familiares y quienes no, fueron llevados a un albergue de PJDF en lo que se recuperan físicamente y se les ayuda a regresar a sus regiones de origen.
De una manera inexplicable y con todo tipo de pretextos las autoridades no permitieron que Radio Nederland los entrevistara.
Los anexos y “levantones”
Se le llama Anexo a los diversos centros de rehabilitación que hay en la Ciudad de México. Son grupos de autoayuda o de apoyo a los adictos, en especial a los adictos indigentes. Son organizaciones privadas y tal parece que las autoridades no llevan ningún tipo de control o inspección de lo que sucede en ellos.
De forma totalmente ilegal, el personal de los anexos recorre la ciudad y se llevan – en contra de su voluntad - a quienes ellos consideran adictos a las drogas y los retiene por la fuerza. Esta es una práctica común y bastante añeja. Los “levantados” son personas que no tienen manera de defenderse ni de denunciar.
Raúl García Soler, dijo a los micrófonos de Radio Nederland que hace cinco años, un grupo de individuos lo interceptó y se lo llevó a la fuerza a un anexo donde estuvo preso tres meses. Raúl corrió mejor suerte pues no lo golpearon ni lo obligaron a trabajar y le dieron sin pedir su autorización una terapia contra adicciones.
Esclavitud moderna en México
El caso de los esclavos del centro Los elegidos de Dios ha sido todo un escándalo, pero es la punta del iceberg. Diversas organizaciones campesinas y laborales han denunciado el secuestro y trabajo esclavo de maquiladoras clandestinas. Incluso, dentro de las prisiones del estado de Puebla se instalaron maquiladoras y los presos no recibieron pago alguno, lo que se convirtió en un negocio muy lucrativo para los empresarios y las autoridades.
Tras el escándalo de que el gobernador Mario Marín protegía a una red de pederastas en la que sobresalía Kamel Nacif, el dueño de las maquiladoras en los penales, éste tuvo que desmantelar sus maquiladoras de las cárceles de Puebla las y se las llevó a otros lugares.
Constantemente nos enteramos del secuestro de grupos de campesinos que son obligados por los narcotraficantes a sembrar marihuana y amapola. Caso más reciente data de la segunda semana de noviembre cuando once jornaleros de Oaxaca que fueron a trabajar a las plantaciones de Sinaloa a donde llegó un comando armado de treinta hombres y se los llevó. También en Sinaloa fueron secuestrados 27 labriegos en noviembre y el cadáver de trece de ellos fueron descubiertos a inicios de diciembre.
Hasta el momento no se sabe nada del paradero de los campesinos secuestrados, lo que sí es seguro, es que están trabajando como esclavos en algún lugar.
El plagio de trabajadores agrícolas suelen ocurrir en la época de producción de amapola y marihuana, ( entre abril y noviembre). En ese tiempo la mano de obra es insuficiente para cubrir la demanda de los traficantes. Así lo explica con pesar Cresencio Ramírez, líder de la Red Democrática de Pueblos Indígenas de Sinaloa.





























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