El poeta mexicano Javier Sicilia se reúne mañana en un encuentro público con el presidente de México, Felipe Calderón. El Museo de Antropología será el escenario de la esperada reunión, en la que Sicilia expondrá al presidente la necesidad de un cambio en la política nacional contra el narcotráfico. Además se hablará de las alternativas para resarcir a las víctimas. Radio Nederland conversó con él.
Por Marta Garrido
Hagamos memoria. En 2006 el gobierno de Calderón lanzó un operativo de seguridad contra el narcotráfico en el que participaron 50.000 militares y desde entonces este problema se ha cobrado la vida de 40.000 personas. ¿Por qué usted no está de acuerdo con esta estrategia de combate llevada a cabo por el gobierno de Calderón?
En primer lugar, el asunto con el que salió a la guerra, que era la droga, está mal planteado como asunto de seguridad nacional. El problema de la droga es un asunto de salud pública y si se hubiera abordado desde esa naturaleza no tendríamos ni 40.000 muertos, ni 10.000 desaparecidos ni 50.000 huérfanos. En segundo lugar, si combaten a delincuentes y no a un ejército no sé por qué lo llaman guerra. En México tenemos instituciones muy débiles y cooptadas, con un índice de impunidad del 98%, y esto ha llevado al país a un suicidio. Tenemos que cambiar esta estrategia de seguridad nacional, tenemos que reivindicar a las víctimas y tratar de garantizar que no se repitan este tipo de cosas. Si ponemos rostro a las cifras y a todas las familias destrozadas que hay detrás de ellas tenemos un horror.
Señor Sicilia, usted lleva tres meses de manifestaciones. ¿A qué conclusiones han llegado en estas marchas contra la violencia?
A algo importante: a la visibilización del dolor de las víctimas y el estado de inhumanidad y terror en el que estaba sumida la población. Creo que al visibilizarlas tocamos algo que estaba dormido en la conciencia de los ciudadanos de este país. Los gobernantes todavía están enfrascados en procesos políticos que son muy añejos y que no están beneficiando al país, y si seguimos por este rumbo vamos a perder la democracia.
Bueno, mañana se va a dar un paso importante ya que el Presidente se va a reunir con ustedes. ¿Significa esto que por lo menos el gobierno ha sido sensible a las protestas de la gente?
Sí, es un acto de sensibilidad y buena voluntad. Se han dado muchos diálogos sin resultados pero esperemos que en este caso esa buena voluntad se traduzca en actos efectivos. Estamos pidiendo una participación de la ciudadanía en los procesos de cambio de política. Que este proceso funcionara sería un gran logro para todo el Movimiento.
Y desde el Movimiento Nacional para la Paz, ¿qué le van a solicitar al presidente Calderón mañana?
Un cambio de estrategia de seguridad nacional y un llamado a resarcir a las víctimas. Son dos partes que le corresponden al Presidente de La República. También que nos apoye a que se apruebe la reforma electoral, que en estos momentos está detenida en el Legislativo, y es fundamental para salvar la democracia. Además tendremos que hablar con los otros poderes, e incluso con los otros partidos, para presentarles exigencias concretas.
Como ciudadano mexicano y activista, qué espera del encuentro de mañana con Calderón, ¿cree que se va a llegar a algún acuerdo importante?
Sí, esa es la esperanza. Si no, no hubiéramos hecho este movimiento y no nos iríamos a sentar a la mesa con el Presidente. Esperamos una buena respuesta por parte del poder Ejecutivo del país. Tenemos esa esperanza.
¿Es posible soñar que se puede alcanzar un consenso, entre el gobierno y la sociedad civil, sobre la forma en la que se debe enfrentar al crimen organizado?
Sí, yo creo que sí. Pienso que vivimos una situación de emergencia nacional y que debemos llegar a esos acuerdos porque estamos cerca de las fronteras del infierno y sin ellos iremos hacia allá. Esto ya rebasó cualquier problema entre izquierdas y derechas, pobres y ricos. Esto es un agravio nacional que nos está costando demasiado y si no cambiamos y no nos podemos de acuerdo, va a costar cosas que yo ya no quiero ni imaginar. Porque el dolor que llevamos dentro ya es muy grande.





























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