Médicos sin Fronteras (MSF) ha logrado llegar a Trípoli. Desde hace unos meses, la organización intenta ayudar a víctimas de ambos bandos en el conflicto libio, lo que ha logrado sólo parcialmente.
Durante una entrevista a una emisora holandesa, Meini Nicolai, directora de operaciones de MSF en Bélgica, reconoció que, en los últimos meses, su organización había asistido principalmente a víctimas pertenecientes al bando rebelde. Desde febrero de este año, Médicos sin Fronteras realiza actividades en Libia.
“Somos completamente neutrales en el conflicto,” enfatiza, “por tanto intentamos trabajar con ambos bandos. Pero resultó más fácil ingresar en el lado de los rebeldes. He trabajado en Misurata, ciudad a la que llegamos desde Malta y, finalmente, logramos entrar en Trípoli desde Túnez, pero esa parte fue más difícil.”
Difícil acceso
En un principio, la organización operaba principalmente desde Bengasi, en el este de Libia, donde los rebeldes ostentan el poder. Pese a reiterados intentos, el acceso a Trípoli resultó arduo. En las pasadas dos semanas, un representante de Médicos sin Fronteras en la capital libia hizo un inventario de las necesidades más acuciantes.
Según informó dicho representante, en especial se precisa más personal médico, ya que el que trabaja actualmente está agotado por la actividad ininterrumpida que realiza. Pero también hay escasez de materiales y medicamentos, así como de combustible para las ambulancias y electricidad para los hospitales.”
Caótico
Nicolai subraya que las tareas de asistencia se ven obstaculizadas por los cambios súbitos en el frente, lo que se observó principalmente en los últimos días en Trípoli.
“La situación es caótica, confusa y muy peligrosa,” reconoce, “los hospitales están abarrotados debido a la enorme cantidad de heridos y fallecidos. Ayer le pedimos a nuestro propio colaborador que permanezca en el interior porque afuera era muy peligroso. Pero esa situación cambiará en los próximos días, ya que en Túnez disponemos de un equipo quirúrgico que llevará materiales a la ciudad.”
Parturientas
Sin embargo, estos no son los únicos problemas que enfrenta Médicos sin Fronteras. Puesto que los médicos libios están muy atareados con las víctimas del conflicto, se resiente la ayuda para otros necesitados, como niños o parturientas. Igualmente se precisa apoyo psicológico para el personal médico que ha estado continuamente trabajando con heridos, destaca Nicolai. El personal se ha visto confrontado con las situaciones más terribles, y no ha tenido tiempo para recuperarse y tomar aliento.





























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