El microcrédito ha pasado por un año turbulento. Cada vez surgen más noticias sobre abusos cometidos contra el sistema de préstamos para los pobres.
A mismo tiempo, las acusaciones acerca de que el Premio Nobel Mohammed Yunus habría abusado del sistema, no han beneficiado al sector. Sin embargo, los involucrados, inclusive la princesa Máxima de Holanda, siguen siendo optimistas, según se desprende de una reunión sobre Microfinanzas Europeas celebrada en Ámsterdam.
A pesar de sus limitaciones, el microcrédito sigue siendo la única manera en que los pobres o personas que no pueden acceder a un crédito bancario en condiciones normales, pueden obtener préstamos para montar una empresa. La holandesa Diny Verhoef ha sido declarada en incapacidad laboral al 100%. No tenía trabajo y tampoco le daban un crédito para montar una empresa.
Problemas para principiantes
Con un crédito de la organización holandesa de micro financiamiento Qredits, por valor de 10.000 euros, ha conseguido fundar la exitosa Chocoladeapotheek. Una empresa con un amplio surtido de deliciosos productos de chocolate que ofreció también durante el congreso. Además de un crédito para principiantes, también recibió la oportunidad de seguir cursos, ya que nunca había estudiado el oficio de chocolatero.
Dini: “En efecto, pude seguir un curso de capacitación. Tuve la suerte de poder hacer práctica en una empresa como Albert en Udenhout y La Boheme. Allí aprendí el oficio. O sea que muchas personas contribuyeron a este fantástico éxito.”
Costosa
Coaching es la nueva palabra mágica para convertir el microcrédito en un éxito. No se puede esperar que los principiantes conozcan al dedillo las cuestiones de contabilidad o puedan hacer un profundo análisis de mercado. Pero la supervisión de los principiantes es costosa. Según un banquero alemán, en el mejor de los casos cuesta 1000 euros por cliente. Y no incluye los esfuerzos adicionales que necesitan los clientes cuando estalla una crisis mundial y acechan los problemas financieros. ¿Quién debe pagar todo eso? El alemán considera que es tarea del Estado pero la tendencia mundial es que los propios institutos de microcrédito deben auto-financiarse.
En Perú, el Grupo ACP consiguió éxito en ese terreno. La organización tiene más de 600.000 clientes, en toda América Latina más de dos millones. Aunque sólo fuera por ese enorme círculo de clientes, el apoyo estatal está excluido, dice el director Luis Felipe Derteano.
El Grupo ACP invierte en compañías que fomentan la inclusión. El objetivo a alcanzar es triple: financiero, social y ambiental. Las empresas se financian entre sí y esa es la base para crear un importante grupo de clientes.
Si bien el círculo de clientes proviene del sector de bajos recursos, la organización es auto-suficiente. El control interno asegura que la ganancia no provenga de exorbitantes intereses o tasas, recalca Derteano.
Llenarse los bolsillos
Después de un éxito inicial, el micro financiamiento se vio confrontado con casos de lavado de dinero y abuso. Cada caso es un caso de más, dice Diederik Laman Trip, presidente del Consejo Holandés de Micro financiamiento. Pero lo puede explicar:
“Si una determinada palabra o una determinada marca es un gran éxito, siempre hay personas con motivaciones erróneas que intentan sacar ventaja. En términos llanos, si los que se ocupan del microcrédito buscan llenarse los bolsillos, hay que tener cuidado. Pero lo bueno es que los líderes mundiales no se dejan intimidar por ello. He conversado con la princesa Máxima y con Yunus. Defendemos el microcrédito a nivel mundial, porque las cosas que van mal son uno o dos por ciento. Y el 98 por ciento es bueno. Debemos procurar que las personas que trabajan en el sector mantengan la confianza para poder irradiarla.”
Esa también es la tarea de la Red Europea de Micro financiamiento que organizó el congreso en Ámsterdam. Instituciones que apoyan a pequeños empresarios con créditos debajo de los 25.000 euros están adheridas a esta red.
La princesa Máxima, representante especial de la ONU para el microcrédito, en su discurso:
“He viajado mucho en los últimos siete años para hablar de la micro finanza y promover la inclusión financiera. He visto cómo podemos inspirarnos mutuamente y aprender unos de otros. Pero no se trata de “one size fits all”, y eso es lo que lo hace complicado. Se precisa un modelo de negocio diferente para cada país y a veces para cada región de un país. En Perú, por ejemplo, en Lima no se tiene el mismo modelo que en los andes. ¿Y no es eso acaso válido también para la Unión Europea? ¿Podemos comparar las micro condiciones en Rumania con las del Reino Unido o Bélgica? En particular: ¿es correcto limitar los micro créditos a 25.000 euros en toda la región?”
























Me gustaria saber cuales son las condiciones para acceder a un microcredito en holanda, muchas gracias por contestar
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