En su cuerpo se aprecian las huellas de seis largos años de cautiverio: cicatrices, molestia al mirar la luz de frente e inapetencia por manjares, muchas veces añorados, pero en su mente sigue intacto el sentido del humor, la reflexión, la disciplina ejercitada con pasajes bíblicos y El Quijote que durante ese tiempo leyó en 20 ocasiones. Y, sobre todo, tiene unas ganas inmensas de vivir.
Se trata de Luis Eladio Pérez, 51 años, ex senador por el Partido Liberal de Colombia que regresó de la tupida y fangosa manigua el pasado 27 de febrero. Llegó a un descampado de la selva colombiana donde lo esperaban dos helicópteros venezolanos para trasladarlo a Caracas junto con sus hermanos de secuestro, Gloria Polanco, Jorge Gechen y Orlando Beltrán. Este fue el segundo grupo puesto en libertad por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, tras la mediación del presidente venezolano, Hugo Chávez, y de la senadora colombiana Piedad Córdoba.
Ahora sus días transcurren entre la extrañeza por el confort urbano y doméstico y la añoranza de las cosas elementales con las que aprendió a vivir. Detesta el verde. Esquiva la generosa vegetación que se ve desde un amplio ventanal de su apartamento clavado en los cerros bogotanos.
Tiene la mente fija en diseñar el itinerario que lo ha de llevar a la Casa Blanca, en Washington, y al Palacio del Eliseo, en París, para presentar ante el presidente norteamericano, George W. Bush y el mandatario fracés, Nicolás Sarkozy, una propuesta ‘elemental' que está seguro sacará de las garras del secuestro a Ingrid Betancourt, su compañera solidaria, a quien, no duda, le debe parte de su vida; a otros tres civiles, una veintena de policías y soldados y tres estadounidenses que aún quedan en el llamado grupo de los canjeables.
Su propuesta ya la esbozó al presidente de Colombia, Álvaro Uribe, que lo fue a visitar a su casa.
Este es el relato de un hombre que viene del otro país. Su historia empieza con la importancia de la radio, el único hilo de contacto entre los secuestrados de la guerrilla y el mundo de afuera.






















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