La denuncia contra la destrucción ambiental reverdece el debate político en América Latina. Desde el 2010 al día de hoy, las iniciativas que abrazan las causas en favor del medio ambiente y, sobre todo, las versiones locales de partidos verdes, unos 18 en la región, ganan terreno y nuevos adeptos.
Es el caso de Colombia, con el desempeño sorprendente de Antanas Mockus, el candidato por el Partido Verde que le disputó la segunda vuelta electoral al actual presidente, Juan Manuel Santos. O de Brasil, con la figura de Marina Silva. La ex ministra de medio ambiente cosechó en las últimas elecciones el 19,3% de los votos.
Argentina: la agenda ambiental es “urgente”
Hace un año, entusiasmados por el desempeño de los verdes en la región, el prestigioso ambientalista y ex director de Greenpeace Argentina, Juan Carlos Villalonga, se puso al frente del Los Verdes-Foro de Ecología Política, con la intención de pasar de la denuncia a la acción política.
“La Argentina está atravesando un proceso de desarrollo basado en pilares que atrasan cincuenta años”, y es por eso, subraya Villalonga que “la agenda que proponen los verdes es más urgente y más necesaria que nunca”.
Los verdes de Argentina y de otros países latinoamericanos se hacen cargo de la agenda ambiental. Según el ambientalista, las ONGs han ‘sensibilizado’ a la sociedad con la denuncia contra la explotación minera, el uso indebido del agua o la contaminación ambiental, pero no es suficiente: “Tenemos que discutir en la arena política aquellos conceptos duros de la economía y del desarrollo que hoy atraviesan a todos los partidos tradicionales”.
Allí donde esos partidos manipulan la temática ambientalista con fines electorales para luego, olvidarlos en un cajón o, incluso, legislar en la dirección contraria, los verdes intentan construir su plataforma con la mira puesta en el desarrollo sustentable.
México: una experiencia que destiñe
¿Pero, qué tan verdes son los verdes? Algunas experiencias, destiñen, como es el caso del Partido Verde Ecologista de México, el PVEM, una expresión política que nació por iniciativa de una familia empresarial, los González Torres, y que hoy respalda al recién electo presidente, Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
En los comicios del pasado primero de julio, el partido oficialista y los verdes colocaron en el Congreso a unos 18 integrantes afines a las cadenas televisivas, Televisa y Televisión Azteca. Según la copresidenta del Partido Verde Europeo, la italiana Mónica Frassoni, el PVEM “tiene un problema de incompatibilidad con la carta constituyente de los verdes globales”. Además, los europeos criticaron el pasado martes su apoyo a la pena de muerte como solución a los problemas de la violencia mexicana. Según Frassoni, se trata del “problema de fondo” que condujo en el año 2009 a la ruptura de relaciones.
Brasil: una ola verde exitosa
El ambientalista Juan Carlos Villalonga reconoce que la experiencia latinoamericana, si bien exhibe logros, también tiene sus bemoles. Llamado a escoger un ejemplo, se inclina por la experiencia brasileña porque, según el responsable de los verdes argentino “nace (en 1989) de una manera muy genuina, porque la inmensa mayoría de sus integrantes pertenecían al movimiento ecologista y eso le aportaba un carácter muy nítido y genuino”.
Marina Silva, una ambientalista indígena, desempeñó en el 2010 un papel protagónico como cabeza visible del movimiento verde cuando, tras abandonar el Partido de los Trabajadores (PT), compitió en las elecciones del 2010 contra Dilma Rousseff.
“De todas maneras, el caso de Brasil también se ha visto desdibujado en algunos momentos”, aclara Villalonga. En su opinión, el Partido Verde “arrastra algunas contradicciones importantes” que motivaron el alejamiento el año pasado de Marina Silva, por discrepancias en el funcionamiento de la democracia participativa dentro del propio movimiento.
Colombia: los verdes dan pelea
El otro país latinoamericano en el que el Partido Verde pisa fuerte es Colombia. Con la fórmula Antanas Mockus para presidente y Sergio Fajardo para vice, esta fuerza política recogió en el 2010, 3,5 millones de votos, que no fueron suficientes sin embargo para vencer al oficialista, Juan Manuel Santos.
En las pasadas elecciones, cuenta el ambientalista, Carlos Fonseca, consultor en ciencia y tecnología de la Universidad Nacional, “hay un momento en que se cree que el Partido Verde podría llegar a la presidencia, porque se genera una ola verde muy fuerte”.
De todas formas, desde fines de la década del 90, los verdes colombianos ocupan gobernaciones, concejalías y alcaldías.
El discurso ambientalista parece encontrar en el contexto actual una base para pisar firme. El caso argentino podría ilustrar una tendencia que asume como natural un proceso que se inició en la denuncia y que podría desembocar en un cambio de actitud. Con un electorado joven, desencantado con la política tradicional, este movimiento conquista, paso a paso, un nicho inexplorado.



























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