Durante su Asamblea General en septiembre de 2000, las Naciones Unidas fijaron en la Declaración del Milenio los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio, y las 18 metas que estipulan para cada uno de estos objetivos una reducción a la mitad, hasta el 2015, del porcentaje de personas afectadas. Este propósito generó críticas por ser poco ambicioso. Sin embargo, otros consideran que son realistas aunque cuestionan la voluntad política. Tampoco faltan las personas para quienes estos objetivos representan un buen comienzo para que, a todos los niveles, se empiece a trabajar en el mejoramiento de las condiciones de vida del planeta y sus habitantes.
Radio Nederland Wereldomroep presenta una serie de 10 capítulos sobre Los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
La mayoría de los analistas coincide, a grandes rasgos, en que es positivo que se hayan fijado estos objetivos, porque sitúa estos temas en el centro de la atención y porque no hay que perder de vista que cada persona que supera la línea de pobreza, es alfabetizada o tiene acceso a la salud, es un avance. Encontrar soluciones duraderas a la pobreza no sólo requiere la implicación activa de todos, sino también una mayor comprensión de las causas profundas de la pobreza, de sus consecuencias multidimensionales y de las políticas adecuadas para reducirla. La mayoría de los niños y las niñas del mundo, tiene grandes sueños de futuro. Pero, para convertirlos en realidad no sólo dependerá de la capacidad del menor sino también lamentablemente del lugar y el hogar en que ha nacido. En todos los niveles, en la mayoría de los países, las mujeres se gradúan más que los hombres. No obstante, ante igual grado de instrucción, las mujeres obtienen un salario menor. La desnutrición crónica o aguda es la principal causa de muerte de los casi cinco mil niños que fallecen diariamente en el mundo entero. Sin embargo, no es la falta de alimentos sino su injusta distribución la que provoca este problema. Objetivo número 5: Mejorar la salud materna. En las comunidades más pobres de 13 países latinoamericanos se están impulsando proyectos de atención a las madres, pero al mismo tiempo, crecen los problemas en las cada vez más pauperizadas zonas urbanas. El paludismo, el dengue o el SIDA son enfermedades que inciden directamente en las posiblilidades de desarrollo de numerosos paraíses. En ciertas regiones del sur del continente africano, el SIDA está diezmando a la población activa. Para la mayoría de los analistas, el actual modelo económico neoliberal se encuentra en franca contradicción con los propósitos de lograr un mundo más sostenible. Muchos analistas coinciden en que este objetivo número 8 es, en realidad, un nuevo Consenso de Washington y que en la práctica se contradice con el objetivo central de reducir la pobreza. En el último capítulo de esta serie, queremos compartir con usted las opiniones relevantes, las diversas conclusiones y las distintas perspectivas de futuro. ¿Hay esperanzas de un futuro mejor?. Según el economista chileno Manfred Max-Neef, el mundo va a modificar su rumbo pero probablemente recién cuando se haya producido un colapso ambiental y económico.




















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