La holandesa Hendrikje van Andel-Schipper sigue ocupando la atención de los científicos incluso después de su muerte. Una de las personas más longevas del mundo falleció en 2005 a la respetable edad de 115 años.
Hasta su muerte no sufrió ninguna de las enfermedades asociadas con la edad avanzada. Los científicos holandeses han estudiado su ADN esperando descubrir su secreto.
Hendrikje van Andel-Schipper siempre decía que debía su buena salud a su costumbre de beber una copita de licor de huevo con crema batida cada domingo, no fumar y comer arenque. Más ideas no aportaba excepto la de que una persona ‘simplemente debe continuar respirando’.
Saludable ancianidad
Esta mujer holandesa puso su cuerpo a disposición de la ciencia. Cuando contaba con 111 años, se preguntó preocupada si los científicos todavía seguirían teniendo interés en su avejentado cuerpo. Sus temores eran infundados. Cuantos más años cumplía, más crecía el interés de los científicos, sobre todo por el hecho de que Van Andel no parecía sufrir de ninguna dolencia.
A pesar de su avanzada edad, no había sido afectada por la demencia, afección cardíaca o arterioesclerosis. Sólo su vista se resintió. La persona más anciana del mundo murió finalmente a consecuencia de un tumor estomacal, según se desprendió de la autopsia. Ni ella ni sus médicos se habían dado cuenta de la existencia del tumor del tamaño de un puño.
Genes excepcionales
La científica de genética clínica Henne Holstege, del Centro Médico de la Universidad de Ámsterdam, estudió el perfil genético de la holandesa de 115 años fallecida en 2005. En la investigación subsiguiente se compararon sus genes con los de otras personas centenarias y con personas normales. Holstege:
‘¿Qué es lo que previene la demencia en algunas personas de edad avanzada? Si lo supiéramos con exactitud, podríamos imaginar maneras de beneficiar a otras personas. Con medicinas por ejemplo, para que puedan llegar a la ancianidad sin demasiados problemas de salud.’
Un medicamento podría reemplazar la función de un gen ausente o eliminar una variante que causa los problemas.
La historia familiar de la Sra. Van Andel hace aún más interesante la investigación porque también sus familiares poseen una constitución fuerte. Su madre llegó a cumplir 101 años. Posiblemente Hendrikje no sólo haya heredado genes que la protegen de las enfermedades y decadencia, sino que también debe haber poseído menos variantes genéticas causantes de los males.
Cerebro despierto
El neurocientífico Gert Holstege, del Centro Médico Universitario de Groninga, padre de Henne Holstege, ya estaba interesado en las particulares características de Hendrikje van Andel en 2002. De diversas pruebas psicológicas y conversaciones con ella se demostró que el cerebro de la anciana mujer era tan activo como el de una persona de 60 años.
‘Era completamente despierta, increíble, completamente inesperado. Me contó todo sobre su presente y su pasado, recordaba incluso que la reina Guillermina fue coronada en 1898. Pero también me podía explicar porqué Ajax no había llegado a campeón en ese año. Entonces pensé que era necesario registrar este fenómeno.’
Esto significa, entonces, que la demencia no se debe asociar por definición a la edad avanzada.
Centenarios vigorosos
En todo el mundo hay personas que superan los 100 años de edad, ya sea en buena salud o no. En su mayoría son mujeres. Y algunos afirman haber superado la edad de la holandesa Van Andel, según se desprende de un breve recorrido por Radio Nederland.
Mariam Amash, una mujer árabe residente en Israel, tiene 123 años de edad de acuerdo con su pasaporte. Meizhen LUO, de China, una celebridad en su país, tendría 126 años de edad y Leandra Becerra Lumbreras, de México, tiene 124 años. Sus edades no han sido oficialmente reconocidas en el Guinness Book of Records, como la de Van Andel. En realidad, eso no es importante.
Arenque
Más interesante es conocer el secreto de su longevidad. La investigación de ADN de Henne Holstege se publicará en internet a fin de año para que otros científicos de cualquier parte del mundo también puedan utilizar esos datos para sus propias investigaciones. Y este es sólo una parte del rompecabezas. También el estilo de vida y el entorno tienen mucha incidencia. Por el momento, tendremos que contentarnos con el licor de huevo y los arenques.

























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