¡Que no se entrometan! Esa fue la breve respuesta con la que los políticos holandeses actuales reaccionaron a la intervención de los veteranos durante las difíciles negociaciones para formar gobierno en Holanda.
Dos ex primeros ministros y numerosos ex políticos del Partido Demócrata Cristiano, revelaron su reticencia a negociar un gobierno de coalición con el partido populista de Geert Wilders.
La crítica de estas figuras prominentes del partido fue considerada tan inoportuna como inútil por la generación de recambio, a quienes ha llegado el turno de determinar el curso a seguir en el país. Como sea, la crítica de los ‘mastodontes’ políticos no ha errado el objetivo, que es dar testimonio de los acalorados debates en el seno de la Democracia Cristiana.
Poder de por vida
La intromisión de los políticos veteranos es un fenómeno mundial. Sólo varía la manera en que se expresa. El ejercicio del poder de por vida se da en una infinidad de países, donde los veteranos, con mayor o menor éxito renuevan su presencia o delegan en un delfín de su confianza la misión de mantener vivo su legado.
Asia
Un buen ejemplo de la política en manos de estos dinosaurios del poder es Indonesia, donde lo común es que los veteranos se aferren a su participación en la escena política. Conocido es el caso de Aburizal Bakrie, el líder del partido Golkar, que constituye un verdadero paradigma de la dominación directa ejercida por los viejos políticos. Este ex ministro de Economía y poderoso hombre de negocios fue objeto de una investigación sobre corrupción después de su partida en 2005. Mediante una campaña de difamación pública contra el Ministro de Finanzas Sri Mulyani, que había ordenado la investigación, Bakrie logró confirmar su posición de poder formando una coalición entre el Golkar y el partido del presidente Yudhoyono. La partida de Sri Mulyani hacia el Banco Mundial acabó por cerrar el proceso.
Algo similar sucede en China, donde la participación pública de los políticos no es tan pública. Ya antes de su jubilación, los antiguos dirigentes del Partido Comunista han arreglado todo para que su legado político quede en buenas manos. Su retiro es puramente formal, porque tras las bambalinas continúan susurrando el libreto a los delfines que heredan su lugar. Si existe una crítica pública, ésta se da en forma de una lucha de poder entre los potenciales sucesores. Además, con los medios de comunicación fuertemente regulados por el estado, hay muy poco espacio para voces críticas.
África
El poder político en África sigue siendo visto como un derecho divino. Una vez en el poder, sus dirigentes políticos ven su liderazgo como una misión de por vida. Los ejemplos abundan: el líder libio Muammar Gadafi, Robert Mugabe en Zimbabwe y Paul Biya en Camerún. En Nigeria, el general Ibrahim Babangida tomó distancia del poder y dimitió de la presidencia en 1993, algo de lo que parece arrepentirse. IBB, como suele ser llamado, abriga esperanzas de volver a la política. Está decidido a proponerse como candidato para las presidenciales de 2011, porque en su opinión, las nuevas generaciones no están preparadas para gobernar Nigeria.
Durante su gobierno, los militares multiplicaron su influencia en la política y el país se vio sumido en una escalada de corrupción.
América Latina
No parece que los viejos estén por recuperar el poder perdido en México. Aún así, las apariciones del ex presidente Vicente Fox son interpretadas como una interferencia El ex presidente sugirió en su blog la idea de legalizar la producción, venta y distribución de las drogas, para poner fin a la violencia desatada por su tráfico ilegal. Fox nada deliberadamente a contra corriente en las aguas de su partido, desde el que su correligionario, el actual presidente Felipe Calderón se ha opuesto terminantemente a cualquier posibilidad de legalizarlas, optando en su lugar por una guerra total contra los cárteles del narcotráfico.





























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