Este martes comienza en la Corte Penal Internacional (CPI) el juicio de los ex líderes rebeldes congoleños Germain Katanga y Mathieu Ngudjolo Chui, pero las víctimas no confían en la justicia internacional. Los dos acusados deberán responder por una matanza en la aldea de Bogoro, en la provincia de Ituri. Se trata del segundo juicio de congoleños en la CPI, desde su creación en 2002 en La Haya, Holanda.
Ituri es una de las regiones más castigadas de la República Democrática del Congo. Desde 1999, la lucha entre las etnias Lendu y Hema ha costado la vida a más de 60 mil personas. En las batallas por el control de Ituri y sus riquezas naturales, oro y diamantes, muchos niños se vieron convertidos en soldados y padecieron torturas, violaciones, a menudo una muerte violenta.
Lubanga
El primer sospechoso que compareció ante la CPI fue un líder rebelde de la etnia Hema, Thomas Lubanga Dyilo. Su agrupación, Unión de Patriotas, estaba acusada de reclutar a centenares de niños soldados y enviarlos a combatir. Sus ex enemigos, las milicias de la etnia Lendu, están siendo también juzgados en La Haya.
La ausencia de un sistema judicial imparcial en Congo y la falta de gobierno en Ituri alimentaban la violencia. Por lo mismo, cuando Lubanga fue arrestado y extraditado a La Haya, las esperanzas eran muchas, pero entretanto la confianza en la justicia internacional ha decaído notablemente.
Opresión
Un estudiante congoleño de la etnia Hema, Ngadjole, explica su inquietud: “Lo primero que intentaron fue oprimir a los Hema mediante la operación Artemis de la ONU. Ahora utilizan a la CPI para hacer lo mismo”.
La lentitud del juicio contra Lubanga en La Haya hizo decaer el interés y la confianza de los congoleños en la justicia internacional. El arresto de los rebeldes Ngudjolo y Katanga, de la etnia Lendu, no mejoró las cosas. Están acusado de crímenes en la aldea Hema de Bogoro, pero para muchos Lendu estos arrestos son “una acción dirigida contra los hijos de Ituri”.
Dado que los primeros sospechosos eran todos de Ituri, se esperaba que la situación mejorara en la región. Dheda Tikpa, un destacado Lendu de Ituri, creyó en el cambio: “Personalmente esperaba que se hiciera justicia, de manera imparcial, y que los responsables de los crímenes – fueran de nuestra región o de fuera – recibieran su merecido castigo. Solo de esta manera la CPI no seguiría siendo llamada ‘la corte que juzga a los débiles’”.
Los Hema también se notan cada día más recelosos de la CPI. El profesor Pilo Kamaragi de la Universidad de Kinshasa y portavoz de los Hema, dice que se pudo investigar a fondo la violencia en Ituri: “pero lamentablemente” agrega, “hasta ahora no he visto una investigación sistemática de la tragedia”.
Tribunales locales
Mientras en La Haya el proceso contra Lubanga está prácticamente estancado, en el tribunal militar de Ituri se ha dictado sentencia contra dos ex líderes de la Unión de Patriotas. También recibieron condenas los dos asesinos de militares de la ONU en Mungwalu.
Un criminal de guerra asciende a general
Estos hechos han causado en Ituri una evidente pérdida de la confianza en la CPI. Además, otro sospechoso reclamado por la justicia internacional, Bosco Ntaganda, sigue en libertad. Ntaganda es un ex aliado de Lubanga, pero el gobierno congoleño dice que no puede ser arrestado por el rol que jugó en el fin de la violencia en Congo Este. Como recompensa por sus aportes a la paz, Bosco Ntaganda fue ascendido a general del ejército congoleño.





























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