Al menos 150 muertos, más de doscientos heridos y quince mil damnificados, es el saldo de numerosos deslizamientos de tierra registrados estos tres últimos días en Río de Janeiro y municipios vecinos, como consecuencia de una de los peores y más prolongadas precipitaciones que recuerda la ciudad.
Hay más de setenta personas desaparecidas y se teme que estén muertas. Las lluvias continúan hoy, aunque con menor intensidad.
Un nuevo deslizamiento en esta madrugada en la ciudad vecina de Niteroi aumentaría considerablemente estas cifras. Otras cincuenta viviendas fueron sepultadas. Aún se desconoce el número de víctimas, pero se estima en decenas. Las autoridades sospechan que la tragedia fue ocasionada en este caso por una explosión de gas metano. El cerro no era muy empinado, pero se encontraba sobre un antiguo depósito de residuos.
La tormenta dejó sumergidas grandes áreas de Río de Janeiro y su área metropolitana, causando grandes trastornos a los 12 millones de habitantes en la región, con las calles inundadas y el tráfico paralizado. Pero fueron los derrumbes en las laderas de los cerros, habitados por gente humilde, los causantes de una catástrofe cuyo número de fallecidos puede superar los dos centenares, según las autoridades.
Niteroi
La tragedia se ensañó especialmente con la ciudad de Niteroi, vecina de Río, donde han sido confirmadas más de la mitad de las muertes por los aludes. Otra ciudad bastante afectada es el municipio de Sao Gonzalo, además de Nilópolis, Paracambí y la ciudad imperial de Petrópolis, todas cercanas a Río.
"No son las inundaciones las que han causado víctimas fatales, son los deslizamientos de tierra", dijo en una rueda de prensa el alcalde de Río, Eduardo Paes, al hacer un balance del desastre en su jurisdicción, que será sede de los Juegos Olímpicos de 2016.
Paes, que ante el caos reinante en la ciudad pidió a la población que evite al máximo salir a la calle, subrayó la necesidad de que las personas que viven en las favelas que coronan los cerros cariocas, consideradas "zonas de riesgo", abandonen sus viviendas y busquen refugio en albergues públicos.
Ayer la lluvia disminuyó y la ciudad empezó a volver a la normalidad, pero al final de la noche hubo deslizamientos en los cerros, y la lluvia retornó esta mañana.
Según el Instituto Nacional de Meteorología de Río de Janeiro, en 24 horas ha caído en Río de Janeiro más del doble de las precipitaciones esperadas para todo el mes de abril.
Sergio Cabral, que lleva más de tres años como gobernador, atribuyó la tragedia a administraciones anteriores, que permitieron el crecimiento de las favelas en áreas montañosas consideradas de riesgo.
Pese a los antecedentes, Río de Janeiro, una ciudad enclavada entre el mar y las montañas, y donde el agua de lluvia baja con fuerza por las laderas, no cuenta con un plan de contingencia para este tipo de casos, ni con una política de reubicación de las viviendas que están en áreas de riesgo.
Lula
"Los administradores públicos tienen que tener en cuenta que no es posible permitir que las personas ocupen áreas inadecuadas para vivir. Es preciso revisar eso", dijo el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que lleva siete años en el Gobierno, al atribuir también la responsabilidad a sus antecesores.
La tragedia de esta semana se produce sólo tres meses después de que 52 personas murieran sepultadas por avalanchas de tierra que siguieron a un torrencial aguacero el día de Año Nuevo en el balneario de Angra dos Reis, también en el Estado de Río de Janeiro.
Mientras las soluciones no llegan, los socorristas siguen removiendo toneladas de tierra y lodo en busca de los desaparecidos.
Los meteorólogos han pronosticado que el frente frío que causó el temporal al chocar con el aire caliente de la atmósfera se mantendrá sobre el sudeste de Brasil hasta este jueves.





























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