Antes del despegue, los pilotos de la OTAN que van a bombardear objetivos en Libia reciben una lista con las coordenadas sobre la ubicación de museos y sitios arqueológicos.
Gracias a este golpe de los historiadores del arte, el patrimonio cultural de Libia parece estar razonablemente intacto. El holandés Joris Kila acaba de regresar de un viaje de inspección.
En el fragor de la batalla, la conservación del patrimonio cultural puede que no sea la máxima prioridad. Sin embargo, apenas las condiciones se lo permiten, el experto en patrimonio cultural Joris Kila, de la Universidad de Ámsterdam, se dirige a los países donde los tesoros artísticos están literalmente bajo fuego. Recientemente visitó Libia, a sus propias expensas ‘porque no hay tiempo para esperar un año para reunir fondos como lo hace la UNESCO’. Según Kila, los daños son secundarios:
‘En general, la mayoría de los sitios principales están protegidos. Por ejemplo, Lepcis Magna y Sabratha. Ahora estamos haciendo investigaciones en Benghazi pero, según los primeros informes no se han producido daños de consideración. Conocemos poco sobre la situación en el sur de Libia, con las pinturas rupestres y una antigua ciudad árabe, porque todavía no podemos viajar hacia el lugar. Es demasiado lejano y aún se está combatiendo.’
‘No strike list’
La intervención oportuna de los científicos internacionales contribuyó a la protección del patrimonio cultural libio. Poco antes del comienzo de los bombardeos, la OTAN recibió las coordenadas de los sitios culturales y museos más importantes, una especie de ‘no strike list’, una lista para que los pilotos sepan cuáles son los objetivos que no deben ser destruidos. Y surtió efecto. Durante un bombardeo de precisión sobre un puesto de radar, se eliminó el puesto pero el castillo romano colindante resultó intacto, con apenas algunos orificios de bala.
Los turistas conocen sobre todo los sitios arqueológicos de la costa, señala el historiador holandés Jona Lendering. Las antiguas ciudades griegas de Cirene y Apollonia, y Lepcis Magna y Sabratha en el noroeste, cuentan con una magnífica arquitectura y teatros. Sin embargo, hay sitios arqueológicos mucho más interesantes en el desierto.
Con contagioso entusiasmo, Jona Lendering describe la ciudad de Wadi Ghirza, en el sur. Los romanos desarrollaron un ingenioso sistema para recoger y almacenar el agua de las escasas precipitaciones.
‘En el tercer siglo después de Cristo, los romanos intentaron regular la administración del agua mediante diques, pozos y reservas. Es asombroso que hayan adaptado el paisaje entero a las necesidades de los dominadores romanos, que debían construir un fuerte contra los bereberes. Al visitante de hoy le resulta difícil imaginarse que allí se hayan talado árboles en el pasado para proveer calefacción a los baños. Donde hoy hay estepas, antes se podía forestar.’
Rapiña
Los sitios arqueológicos situados en el sur son de difícil acceso, lo cual es tanto una ventaja como una desventaja. Una acción de rapiña exige mayor planificación pero, a la vez, no es posible mantener la vigilancia. Y muchas antiguedades no han sido registradas o fotografiadas.
Tras la caída del presidente libio Muamar Gaddafi, los saqueos y contrabandos constituyen una amenaza. Por otra parte, no parece factible que el dictador se haya apoderado de las riquezas arqueológicas, opina Joris Kila:
‘Hemos sabido que Gaddafi no está muy interesado en objetos de la antigüedad. Más le atraía el lujo y la ostentación modernos. Pero nunca se sabrá si la familia ha robado algo durante todos los intentos de fuga. De los informes que llegan de Libia, no parece haber habido mucho pillaje’.
Secreto
Por esa razón es tan importante actuar a tiempo, advierte Joris Kila. Se debe registrar todo lo que ocurre mientras dura un conflicto. Si la UNESCO llega dentro de medio año a inspeccionar, todas las huellas habrán desaparecido. Kila considera que la organización de la ONU debería estar mucho más activa.
El viernes, la UNESCO se reúne sobre la cuestión de Libia. También asistirán colaboradores de Interpol. Kila y sus colegas elaborarán un informe sobre sus hallazgos. Kila desea regresar una vez más para otra inspección, pero prefiere mantener en secreto la fecha de ese viaje: ‘Queremos evitar incidentes porque aún sigue siendo bastante peligroso’.

























Lse encomendaron no bonbardear museos,sitos arqueologicos ni zonas petroleras despues de eso destruyan todo lo que puedansin compasion'.
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