El senado estadounidense observa con cuidado la propuesta de un senador republicano de aplicar las leyes antiterroristas para combatir a los narcotraficantes. Se trata desde luego de las bandas de narcotraficantes que operan en territorio mexicano, próximo a la frontera con Estados Unidos.
Los miles de asesinatos y secuestros perpetrados por estas bandas han convertido una gran parte de México en tierra de nadie, donde la única ley que funciona es la impuesta por los carteles de la droga. La poblacíon en los estados fronterizos está desesperada y en repetidas veces han hecho llamados a las autoridades para que actúen restableciendo la seguridad y la paz.
Pero poco pueden hacer los organismos del estado para combatir a las bandas de narcotraficantes que, dicho sea de paso, han descubierto que el secuestro de emigrantes es un negocio tan o más lucrativo que el tráfico de marihuana y cocaína.
Según el analista estadounidense y profesor de la Universidad de Washington, Emilio Viano, el cambio de enfoque puede, en el mediano plazo, tener resultados positivos. Sobre todo porque "la ley antiterrorista abre la posibilidad de realizar escuchas telefónicas a los sospechosos, compartir informaciones, investigar incluso fuera de las fronteras nacionales, los juicios son más rápidos y las penas son más severas''.
Viano afirma, además, que la diferencia es muy importante especialmente en lo que se refiere al accionar de Estados Unidos puesto que Washington busca frenar la expansión de la narcoviolencia a Centroamérica y el Caribe a medida que apoya los esfuerzos de México contra el crimen organizado.A fines de febrero pasado, durante una audiencia del Senado, el subsecretario de Estado para América Latina, Arturo Valenzuela, explicó que se quiere "integrar un método transnacional a este fenómeno de la expansión de la violencia en la región''. El método al que se refería es el mismo aplicado en la lucha antiterrorista.
Por su parte, el subsecretario de Defensa para el hemisferio occidental, Frank Mora, señaló que “mientras más presiona el gobierno mexicano a las organizaciones criminales, la violencia se expandirá a otras áreas, por lo cual es necesario continuar siendo 'proactivos'”.
La propuesta republicana llega apenas unas semanas después de que el Departamento de Estado haya hecho público el anuncio que reducirá drásticamente su ayuda militar y al combate del narcotráfico a México y Colombia. Eso está fijado en el presupuesto presentado por el presidente Barack Obama para 2012. Estados Unidos pasó de destinar 352 millones de dólares a sólo 85 millones en el presupuesto del próximo año a la región latinoamericana en ayuda militar, con México y Colombia como principales damnificados. México recibirá 248 millones de dólares, 40 millones de dólares menos.
Con tales recortes, uno se pregunta si las propuestas son serias. Viano: “No hay que olvidar que la propuesta republicana tiene también fines electoralistas. Los republicanos quieren mostrar una buena cara y hacer ver a la opinión pública que se preocupan por temas como la seguridad y el narcotráfico”. De cualquier modo, la aplicación de leyes antiterroristas para combatir el narco traerá consigo, sobre todo, una mayor limitación de las libertades individuales.


























Enviar nuevo comentario