El Parlamento belga aprobó, este jueves, una nueva ley de eutanasia que va más allá de la ley semejante que rige desde el año pasado en Holanda, su país vecino. En Bélgica, pacientes no terminales y personas que padecen un "insoportable sufrimiento psíquico", podrán también pedir la eutanasia a su médico.
Remco de Jong
La ley de eutanasia en Bélgica, la segunda en el mundo después de la holandesa, pone dos condiciones para la "terminación anticipada" de la vida: el paciente debe estar afectado por una enfermedad incurable y padecer un sufrimiento físico o psíquico insoportable. En casos que el paciente no sufra de una enfermedad incurable, el médico deberá tomarse un mes de reflexión y pedir el consejo de dos colegas.
Para gran disgusto de la oposición en el Parlamento, los políticos que presentaron la propuesta de ley no ofrecieron la oportunidad de enmendarla. Los partidos gubernamentales temían una reapertura del debate, lo que habría conducido a meses de retraso.
Se estima que en Bélgica hay cada año unos 600 casos de eutanasia. De investigaciones científicas se desprende que en Flandes, un 40 por ciento de los fallecimientos es a consecuencia de intervenciones médicas. Tan sólo un 1 por ciento de estos casos se produce a petición del paciente. Precisamente para combatir estas situaciones dudosas, los partidos gubernamentales de Bélgica decidieron establecer un reglamento legal.
Cabe preguntarse en qué medida los médicos estarán dispuestos a practicar la eutanasia a pacientes que no sufren ninguna enfermedad terminal. Según una investigación, se trata de alrededor de un 15 por ciento de los casos.
La nueva ley sólo es aplicable a personas mayores de 18 años, capaces de hacer la petición por sí mismas. También es posible suscribir un testamento, que entra en vigor cuando el paciente cae en estado de coma. Tal testamento debe ser renovado cada cinco años.
Cabe destacar que la Ley no estipula ninguna pena para un médico que viola los reglamentos. Cada médico que practica la eutanasia debe informar, a posteriori, a una comisión de evaluación. Si esa comisión llega a la conclusión de que el médico ha obrado indebidamente, informa a la justicia. En tal caso el médico puede ser acusado de asesinato.
La oposición parlamentaria democristiana se opone enérgicamente a este sistema. Además de ello, no están de acuerdo en que la nueva ley rija también para personas que no padecen de ninguna enfermedad terminal y para aquellos que sufren problemas psíquicos.
El líder del Partido Demócrata Cristiano, Tony van Parys, anunció que su partido iniciará un proceso ante la Corte Europea y ante la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Este año, la Corte Europa rechazó la petición de eutanasia de una mujer británica que sufría de una enfermedad incurable. La Corte juzgó que la petición violaba el principio del "derecho universal a la vida", y que un ser humano no tiene "el derecho a la muerte". Van Parys declaró que su partido hará todo lo posible para eliminar esta nueva ley.



























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