“Estoy buscando leche materna para mi bebé porque, ahora que trabajo, tengo menos tiempo para amamantarlo”. Uno de los tantos mensajes que se pueden encontrar en Facebook.
Quien recorra Internet descubrirá que hay un activo intercambio de leche materna. Redes de leche materna, bancos de leche, pero también individuos que se dedican a canalizar la oferta y demanda de leche materna a nivel mundial.
Hanna Hooreman es una madre holandesa con una sobreproducción de leche materna. Su hija no aceptó ser amamantada en los primeros días. Como ella deseaba alimentarla con leche materna, comenzó a extraer la leche y almacenarla.
“Mis pechos producían mucha más leche de lo que necesitaba mi bebé. Yo guardaba el excedente en el congelador pensando que podría ser útil en algún momento. El freezer se fue llenando y no me atraía la idea de tirar la leche. Poco después del embarazo, evidentemente uno le da valor emocional. Me parecía un desperdicio tirar la leche a la basura después de haberla extraído”.
Banco de leche materna
A través de Internet, Hanna se enteró que había muchos sitios donde podía llevar la leche sobrante. Finalmente decidió dirigirse al recién creado Banco de Leche Materna del Centro Médico de la Universidad Libre de Ámsterdam. El banco almacena leche de donantes para alimentar a bebés nacidos prematuramente con peso inferior al normal. Sus madres no suelen tener suficiente leche para la lactancia. Las donantes lo hacen voluntariamente sin recibir compensación económica por ello.
Hanna eligió el hospital académico de la Universidad Libre porque allí también se realizan investigaciones con la leche donada. Willemijn Corpeleijn es investigadora médica del Banco de Leche Materna. “Sabemos que la leche materna es buena para bebés prematuros pero la leche de donante es pasteurizada y congelada. Queremos investigar si, aún en esas condiciones, ofrece ventajas sobre la alimentación con productos elaborados”, explica.
Riesgos
Antes de donar la leche al hospital, Hanna debió someterse a exámenes médicos y estar dispuesta a esterilizar los equipos extractores con cada uso. Una prevención importante, afirma la doctora Corpeleijn: “En realidad, con la leche se pueden transmitir las mismas enfermedades que a través de la sangre. Por ejemplo, el VIH. Es importante saber que la leche donada no contiene ninguna enfermedad contagiosa”.
Por esa razón, Hanna decidió no ofrecer su leche a través del sitio de facebook “Red de leche humana para bebés humanos”. Esa iniciativa, particular en su origen, comenzó en Estados Unidos pero actualmente opera en 52 países. La red pone en contacto a solicitantes y donantes de una misma zona. Hanna Hoorenman no se sintió atraída por esta iniciativa porque los donantes no son examinados médicamente.
Sudáfrica
En los países no occidentales, el intercambio de leche materna es algo mucho más normal. Una madre también puede amamantar a hijos de algún pariente o amigo cuando la propia madre está enferma o no tiene más leche. La organización UNICEF estimula incluso estas prácticas. Según Mark Wijne, de la organización de la ONU para la infancia, Sudáfrica es un país donde el amamantar a niños de otras madres es una práctica muy común.
“Esto ha decaído un poco a consecuencia de la epidemia de SIDA. Unicef se empeña en transmitir a las madres la idea de que la lactancia materna es preferible incluso en caso de ser portadora del VIH. Los riesgos de infección por la alimentación con productos elaborados son mucho mayores que el riesgo de que la madre transmita el VIH al bebé”.
Para la alimentación con productos elaborados es necesario respetar estrictas normas de higiene y utilizar agua no contaminada, y ambas condiciones son muchas veces deficientes en regiones empobrecidas. Los mismos riesgos existen en el caso de alimentación con leche materna de donante en biberón o a través de una sonda. La mejor opción, afirma Mark Wijne de UNICEF, es que el bebé sea amamantado por otra madre. Además, la lactancia materna es mucho más económica que los alimentos para bebés elaborados.
La holandesa Hanna ya no es donante de leche. Si bien sigue amamantando a su hija de ocho meses, Hanna ha vuelto a su trabajo por lo que le falta el tiempo para extraer la leche. ¿Estaría dispuesta a permitir que otra madre amamantara a su hija? Hanna duda un momento antes de responder. “Sí, lo haría siempre que la otra madre haya sido sometida a exámenes”, responde. “Pero quizá daría preferencia a alguna conocida de la que estoy segura que no tiene enfermedades. Lo haría porque creo que la lactancia materna es lo mejor para un bebé”.


























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