Esta semana, el delantero del Ajax de Ámsterdam Luis Suárez fue premiado con el Botín de Oro de la temporada 2009/2010 del fútbol holandés.
Para el futbolista uruguayo fue una velada muy especial ya que también recibió el premio por ser el máximo goleador del campeonato pasado, obtenido por el FC Twente. El delantero uruguayo convirtió 35 goles en el Campeonato de la Liga de Honor, como se llama la Primera División del Fútbol en Holanda, y en el que compiten 18 equipos.
Suárez comenzó una turbulenta temporada en el Ajax en el 2007, luego de un complicado pase del FC Groningen, al que había llegado del Club Nacional de Football de Uruguay. Poco a poco, el ariete de la Selección Uruguaya se fue afianzando hasta convertirse en indiscutido líder y capitán del Ajax. Después del Campeonato Mundial de Sudáfrica, en el que convirtió 5 tantos, muchos clubes europeos se interesaron por él y la hinchada del Ajax pensó que perdería a su ídolo goleador. Sin embargo, pasado el período de transferencias y con el club capitalino clasificado para la Liga de Campeones de Europa, el artillero uruguayo sigue en el Ajax, lo que permite respirar tranquila a su hinchada, por lo menos hasta diciembre.
Otros Latinoamericanos en Holanda
En la actualidad, Suárez es el latinoamericano más conocido en Holanda, aunque también es muy criticado por caerse demasiado fácil cerca o dentro del área penal. Los pocos que no sabían de su existencia se enteraron cuando en Sudáfrica impidió un gol de Ghana parando el balón con las manos.
Pero el uruguayo no es el único que ha venido a Europa a participar en las más cotizadas ligas, ya que el dinero puede comprar mucha calidad futbolística. En el actual campeón de Holanda, el FC Twente, juega el costarricense Bryan Ruiz, máximo goleador de su equipo y segundo detrás de Suárez. Ruiz convirtió 24 tantos, algo que hubiese sido suficiente para ser primero si Suárez no hubiera logrado el fabuloso promedio de más de un gol por partido. La portería del AZ de Zaandam, está defendida por el argentino Sergio Romero, llamado por Diego Maradona para la selección albiceleste. Romero fue aplaudido por el tan capaz como enemigo de la prensa Director Técnico Louis van Gaal, con quien se logró el campeonato holandés de la temporada 2008/09. El arco del FC Groningen es protegido por el simpatiquísimo Luciano da Silva, de Brasil. En ese mismo club también juega el mediocampista uruguayo Gonzalo García, que hace las delicias de espectadores y comentaristas con su refinada técnica.
La lista es muy larga, pero no podemos dejar de nombrar a los mexicanos Carlos Salcido y Francisco Rodríguez del PSV, ambos integrantes de la selección de su país que disputó el Campeonato Mundial en Sudáfrica. Aunque Salcido acaba de partir hacia Inglaterra para jugar por el Fulham. En temporadas pasadas, el equipo de Eindhoven también contó entre sus filas con Ronaldo y Romario, de Brasil y al peruano Jefferson Farfán. Antes de ir a vestir la casaca del alemán Schalke 04 Farfán se consagró cuatro veces campeón de Holanda con el PSV. El Feyenoord de Rótterdam tuvo en su plantilla al artillero argentino Julio Ricardo Cruz.
Las Escuelas
Estos artistas de la redonda son requeridos en Europa por su calidad técnica o su fuerza física. Esto quizá pueda ser determinado genéticamente pero, sobre todo, se adquiere en la calle, en el potrero del barrio y parándose en las canchas suburbanas haciendo frente a poderosos adversarios. Y mientras eso hacen los futuros campeones sueñan con alzar copas en América, Europa y el mundo entero.
No es que en Europa no haya buenos jugadores, pero a veces las escuelas de fútbol y las tácticas aplicadas en las ligas más caras y ricas del mundo proponen un juego automático y que puede aburrir. Allí aparece la creatividad, la improvisación y la picardía de los latinoamericanos. La escuela de la calle, donde se aprendió a gambetear en menos de un metro cuadrado, donde los pases se hacen a ojos cerrados porque el compañero ya lo intuye y quien levanta el centro sabe que el otro entendió, esa academia de los pobres, vence al academicismo. Claro que no siempre, y es por eso que los jóvenes latinoamericanos en Holanda y Europa en general, aprenden también de la academia y casi jubilados vuelven a su terruño con nuevas técnicas aprendidas en los estadios de todo el mundo.





























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