El sistemático secuesto, violación y homicidio de jovencitas humildes en Ciudad Juárez y Chihuahua, México, cometido por uno o varios grupos de personas desconocidas, pone de manifiesto otra patología igualmente grave presente en nuestra sociedad y manifestada en su síntoma más agudo por las deficientes acciones y exceso de omisiones originadas en las instituciones de gobierno, principalmente de aquellas cuya función y razón de ser es la de resguardar la integridad y la vida de la ciudadanía y la investigación, resolución y castigo de actos criminales. - Esther Chávez Cano
Juárez colinda con el país más poderoso del mundo. Nuestra ciudad hermana es el Paso, dividida por conflictos políticos, pero unida en idioma, raza y problemáticas económica y social.
En El Paso Tex, habitan 740 depredadores sexuales que han cumplido su condena en cualquier estado de la Unión Americana y quienes por conveniencia de sus gobiernos, viven a 5 minutos de nuestra ciudad y a una distancia inalcanzable para ejercer justicia en contra de ellos en caso de que fueran sorprendidos cometiendo algún delito, ya que nuestras fronteras están abiertas a cualquier ciudadano norteamericano sin control alguno.
El FBI señaló años atrás la posible participación de un norteamericano en cerca de 30 asesinatos cometidos en esta frontera, sin embargo, después de 10 largos años de crímenes sin resolver, no se ha logrado que este grave problema se considere de competencia binacional.
En Septiembre 21 de 1998, la prensa local informa del asesinato numero 25 del año mencionado. En esta ocasión la victima fue una ciudadana holandesa de nombre Hester Van Nierop. Su joven cuerpo fue localizado sin vida. Ella, como tantas otras soñaban con un futuro lleno de promesas que le fueron brutalmente truncados. Su delito, como el de más de 300 mujeres fue ser mujer y ser joven.
Para su familia esta noticia, agravada por la distancia fue sin duda además de dolorosa e inexplicable, una pena difícil de superar. Nuestro profundo pesar a la familia de Hester Van Nierop y un afectuoso saludo a la sociedad holandesa.
Para la presa los crímenes contra mujeres son noticia. Para las autoridades, incapaces hasta la ignominia, hechos que pudieron evitarse si la víctima hubiera usado una falda más larga o no saliera de su casa, para las familias, un hecho doloroso que cambió su existencia de por vida.
Si bien los medios de comunicación en muchas ocasiones sólo exaltan la muerte injusta de una joven mujer en la página roja, reconocemos que sin su presencia constante, el feminicidio de odio que vivimos en este Estado hubiera sido archivado, ya que en Chihuahua la mujer pobre carece de valor, son vistas como objetos y como tales son desechadas, objetivizadas por quiénes debieran protegerlas, de la misma forma que lo haría un depredador sexual.
El problema de la violencia en contra de las mujeres en esta frontera no se limita a los macabros crímenes que se registran desde hace 10 largos años. Existe esa otra que se comete dentro de las 4 paredes de lo que llamamos hogar, donde las niñas y los niños sufren incesto por parte de sus padres, padrastros, abuelos, tíos o hermanos. O la brutal violencia que ejercen los esposos o compañeros en contra de su pareja. Es doloroso ver los rostros de esas mujeres desfigurados por los golpees, las quemaduras, o las cuchilladas o la mirada triste de las que soportan la violencia psicológica que no por invisible deja secuelas muy graves en las que la sufren.
Casa Amiga Centro de Crisis A.C. abrió sus puertas el 9 de febrero de 1999, a fin e proporcionar servicios psicológicos, legales y médicos a las víctimas de la violencia, así como para proporcionar un refugio a quienes tienen el riesgo de perder la vida por culpa de la violencia familiar.
Debemos unirnos las mujeres y los hombres del mundo entero para transformar las relaciones de poder existentes y lograr detener la violencia que generalmente nace en el seno de los hogares y se observa en los espacios públicos.
Esther Chávez Cano, fundadora de Casa Amiga, centro de crisis, para atender a las sobrevivientes de la violencia familiar y sexual.






















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