Los servicios de salud de los países en desarrollo reciben grandes cantidades de medicinas falsas. Medicamentos que no contienen las dosis adecuadas para curar, o cal o harina en su lugar. Mientras en Occidente la preocupación es por la imitación de productos para bajar de peso o Viagra, en los países en desarrollo mueren muchos pacientes porque reciben medicamentos que no son tales o están mal fabricados.
Las regiones más afectadas son África y partes de Asia. En una misma farmacia se confunden los medicamentos reales con los falsos. David Overbosch, director de la Travel Clinic del Hospital Haven de Rotterdam, dice que no es nada fácil diferenciar uno de otro. En África le tocó recibir tabletas contra la malaria que incluso traían el holograma de origen, pero un análisis químico mostró que eran falsas.
“Cuando se necesitan medicinas como antibióticos o, más importante, remedios contra la malaria, y se trata a niños pequeños con pastillas que no contienen las drogas que combaten la enfermedad, sencillamente se mueren”, dice Overbosch.
Un negocio oscuro
De vez en cuando se descubre algún fraude. Por ejemplo cuando decenas de niños haitianos murieron después de consumir un remedio para la tos que contenía veneno. Y a veces esta cruda realidad llega a Europa. A comienzos de este año la aduana británica decomisó una carga de píldoras contra la esquizofrenia, destinadas a los servicios médicos británicos, de fabricación china.
No hay cifras exactas sobre los pacientes que fallecen a causa del uso de medicinas falsas. Se cree que en África cada año mueren por esta causa decenas de miles de personas. Además, las medicinas que no cumplen su función en el organismo generan agentes patógenos más resistentes, por ejemplo una malaria más agresiva o bacterias inmunes a los antibióticos existentes.
Seguridad
La Fundación Internacional IDA, que se ocupa de entregar asistencia médica pagable en los países en desarrollo, está construyendo un laboratorio móvil que pondrá a disposición de farmacias y servicios sanitarios para que examinen las medicinas sospechosas.
Maarten Neve, miembro de IDA, explica que es posible garantizar la calidad de los medicamentos cuando pasan por la cadena de producción y distribución controlada por la fundación, pero que también considera “parte de su trabajo el prevenir el uso de medicinas falsas”. Según Neeve, existe la tecnología necesaria para hacerlo, pero “probar la calidad de ciertas medicinas es una tarea complicada, por lo que se deberá hacer en centros médicos y farmacias”. Se espera que dentro de medio año el laboratorio móvil sea implementado en varios países.
Investigaciones
Hafina Rebbani trabaja para la ONU en el control de medicinas. En su opinión, la aparición y venta del Viagra falso en Internet ha hecho que Occidente comience a interesarse en el tema, pero por el momento ni siquiera es delito la producción de medicinas ineficientes. “Antes de nada es necesario definir como un delito la falsificación de una medicina”, dice Rebbani. “Luego deben establecerse penas y aplicarse cuando sea el caso”, opina Rebbani.
Un grupo de países está en conversaciones para llegar a un acuerdo sobre la penalización de las imitaciones de productos, el Acuerdo Comercial Anti Falsificación. Las medicinas estarían incluidas en el paquete. Según Rebbani, si se consigue este acuerdo se habrá dado un gran paso adelante. Lo más complicado es su puesta en marcha, es decir la persecución activa de los fabricantes de productos falsos.
Criminalidad
India está considerado como el mayor productor de medicinas falsas. China aparece en segundo lugar. Según el doctor Overbosch de la Travel Clinic, las autoridades locales no pueden hacer mucho, porque los intereses en juego son enormes. La Organización Mundial de la Salud calcula que este negocio mueve, por lo bajo, unos 55 mil millones de euros al año.





























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