IV Parte: Los retos para curar las enfermedades de transmisión sexual Actualmente existen una serie de adelantos basados prácticamente en el diagnóstico, y disponemos de muchas técnicas que nos permiten reconocer rápidamente si una persona tiene una enfermedad de transmisión sexual y su tipo.
Gracias incluso a la biología molecular se pueden usar técnicas muy avanzadas para saber realmente si la uretritis que tiene una persona es producida por una clamidia muy específica, por un ureoplasma, o por un micoplasma. Si eso se logra entonces es posible dar el tratamiento adecuado al enfermo.
Por lo tanto yo diría que desde el punto de vista médico se ha hecho un esfuerzo en mejorar el diagnóstico. La prevención básicamente requiere la educación de las personas, ya que se trata básicamente de un problema de una conducta sexual. La educación de las personas en este aspecto probablemente no ha sido lo suficientemente enérgica. La salud pública de los países debe hacer el esfuerzo por entregar información a la población.
Los ministerios de salud de cada país tienen que entregar información, y preocuparse porque las directrices de educación en los colegios y escuelas se mejore. En la atención primaria medica se debe informar mas al respecto, sobre la existencia de las enfermedades de transmisión sexual y de cómo se pueden prevenir.
Uno de los aspectos interesantes que yo creo que podría señalarse, y que esta en estos días más en la opinión publica, es todo lo que se puede hacer por la prevención del cáncer de cuello uterino.
Me refiero a los avances con la vacuna que ya esta en el mercado para prevenirlo. Como es conocido el cáncer de cuello uterino es la consecuencia de una infección por el virus papiloma humano y que afecta el cuello uterino de la mujer, y que a largo plazo puede llegar a producir un cáncer. La vacuna existente ha sido muy bien estudiada y ha demostrado ser muy segura al evitar la infección por cepas de este virus que puede llegar a producir a largo plazo el cáncer de cuello uterino.Por lo tanto en ese sentido las ciencias medicas también se han abocado en el trabajo para evitar una de las consecuencias mas temidas de una enfermedad que también es de transmisión sexual.
Me gustaría reafirmar que existe un esfuerzo por disminuir la incidencia, mejorar el diagnóstico y optimizar todo lo este relacionado con las enfermedades de transmisión sexual.
Otro aspecto interesante y muy relacionado con las enfermedades de transmisión sexual es el papel que la vigilancia puede hacer para tratar adecuadamente estas enfermedades. ¿A que me refiero con esto? Me refiero a que existen una serie de antibióticos que pueden ser útiles para cierto tipo de enfermedades de trasmisión sexual y por muchos años se han estado usando, pero en algunos países se han dado cuenta que el mal uso de ese antibiótico puede llevar a la resistencia de ciertas bacterias, por ejemplo el gonococo. Por lo tanto es muy importante conocer adecuadamente en cada país, en cada lugar, en cada región cual es la frecuencia y la incidencia de la enfermedad de transmisión sexual, cual es el micro organismo que la produce, y sobre todo cual es su sensibilidad a determinados antibióticos.
En este sentido la ciencia médica también esta abocada en reconocer realmente cuales son los micro organismos involucrados y su resistencia, porque un error muy grave que podríamos cometer nosotros los médicos es dar un tratamiento que creemos sea eficaz y en la realidad es lo contrario, por lo tanto la persona cree estarse curando y no lo está.
Para evitar esto periódicamente se están revisando los antibióticos que son mas adecuados para cierto tipo de infecciones. De esta forma a la primera indicación del médico el tratamiento seria el correcto, y no se estaría esperando a la falla de los tratamientos, para después dar el medicamento adecuado.
Como resumen puedo decir que los esfuerzos que se están haciendo son en base a mejorar el diagnóstico, optimizar el tratamiento, mejorar todos los canales de información para transmitir la información de la mejor forma y así educar bien a las personas. Además se debe estar atento a las posibilidades de cambio que pueden existir en el comportamiento de ciertos patógenos que se pueden transmitir al nivel de una enfermedad de transmisión sexual.
Uno de los aspectos prometedor es el campo de las vacunas, como por ejemplo y ya les mencione anteriormente, esta vacuna contra el virus del papiloma que a largo plazo podría disminuir la incidencia de el cáncer de cuello uterino, una patología que actualmente causa la muerte a muchas mujeres a nivel mundial.
*Ricardo Rabagliatti, infectólogo del hospital clínico de la Universidad Católica de Chile




























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