Según un estudio de la organización civil mexicana Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública, 5 ciudades latinoamericanas se encuentran entre las más peligrosas del mundo.
Pepa Palma
Se trata de Ciudad Juárez y Tijuana, en México; Caracas, en Venezuela; San Salvador, en El Salvador, y Medellín, en Colombia.
El secretario técnico de esta organización, José Carrasco Rueda, atribuye este dato a que Latinoamérica adoptó la llamada doctrina de seguridad nacional, “en la que básicamente se estableció un poder hegemónico de EE.UU. sobre el hemisferio, y cualquier situación social, cualquier situación de movimiento comunitario que no estuviera alineado con esa doctrina, podría ser considerado una amenaza”.
De este modo, por décadas, la estrategia para resolver los problemas de seguridad latinoamericanos ha dado de lado a la participación social, que Carrasco señala como fundamental, generando que “todas las fuerzas de seguridad del Estado y la capacidad judicial y de las policías para hacer frente a las amenazas se alinearon con esa doctrina, y se consideraba enemigo a todo lo que no siguiera los lineamientos de la misma”.
La medición de la violencia se ha elaborado en función del número de homicidios que se comete al año por cada 100.000 habitantes, lo que sitúa a Ciudad Juárez a la cabeza, con 130, seguida de Caracas con 96 homicidios, y en tercer lugar, la estadounidense Nueva Orleáns con 95.
Llama la atención del estudio, que Bagdad, una ciudad que se encuentra en situación de post-conflicto, se encuentre en el décimo lugar de la lista.
Estrategias contra la inseguridad
El secretario técnico del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública, José Carrasco Rueda, recomienda que los fenómenos de inseguridad se traten de una manera sectorizada, de forma que no se incluyan en la misma estrategia la piratería de marcas, las maras o el narcomenudeo.
Más allá han llegado los policías brasileños, quienes en la 1ª Conferencia Nacional de Seguridad Pública (Conseg) celebrada la semana pasada en Brasil, demandaban la creación de un Ministerio de Seguridad para hacer frente de manera específica a la violencia, desvinculando así estas políticas de seguridad de los procedimientos burocráticos del Ministerio de Justicia. Si bien ninguna ciudad brasileña aparece en el listado de urbes más violentas, la Conseg señala que el gigante sudamericano registra 48.000 homicidios por año, una de las tasas más altas del mundo.
Venezuela, contra los juguetes bélicos
También para abordar este problema de inseguridad ciudadana, se aprobaba la semana pasada en Venezuela, con el apoyo de todos los sectores parlamentarios, un proyecto de ley para prohibir la fabricación, venta y el alquiler de video juegos o juguetes bélicos. En este país caribeño, según encuestas oficiales, la principal causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años es el impacto de bala, y la inseguridad es una de las principales preocupaciones de los venezolanos.
Para Carrasco Rueda, esta legislación sobre juguetes bélicos “debe ir acompañada de otra serie de opciones o estrategias para que el efecto fuera un poco más sistémico”. Así, según el secretario técnico del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública, “la esfera educativa tiene que estar acompañada de un claro diagnóstico social de la problemática de inseguridad y con otras medidas, cuestiones de salud, de educación, de cultura y de empleo y de economía”.
Escuche la entrevista con el secretario técnico del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública de la ciudad de Jalisco (México), José Carrasco Rueda.



























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