Cada año se producen nueve millones de casos nuevos de contagio y mueren dos millones de personas. Es el balance que presenta la Organización Mundial de la Salud sobre la tuberculosis a la que se le llama la enfermedad infecciosa más vergonzante porque es curable, tiene tratamiento desde hace más de 40 años y, sin embargo, es la que más muertes ocasiona a escala mundial.
Maite Alcaine
La mayoría de los casos se registra en países en vías de desarrollo. Es una infección oportunista que se aprovecha de la debilidad del sistema inmunitario por desnutrición u otras enfermedades como el SIDA. La infección se contrae generalmente por el contagio directo de persona a persona y por vía aérea. Los enfermos tosen y exhalan pequeñas gotas al toser y también al hablar y expectorar.
La tuberculosis ha dejado de ser una enfermedad de los países pobres y de los pacientes de SIDA. Ahora se ha convertido en una amenaza en todo el mundo que puede causar verdaderos problemas también a los países más desarrollados. Preocupa, no solo por su carácter infeccioso, sino también por que se ha convertido en una infección resistente a los medicamentos disponibles hoy día y a bajo coste.
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La enfermedad es provocada por la bacteria mycobacterium tuberculosis que ha mutado para hacerse más fuerte y resistente a los tratamientos. La tuberculosis resistente es insensible a la isoniazida y a la rifampicina y únicamente combinando estos dos fármacos con otra sustancia antituberculosa se puede curar a una persona en seis meses a un precio de solo 10 euros por persona. El problema está cuando hay que recurrir a otros antibióticos porque el precio del tratamiento es, entonces, 100 veces más caro y no se logra siempre la curación.
La situación es especialmente grave en los países del este de Europa y de Asia Central, pero la enfermedad no conoce fronteras. En un mundo de grandes emigraciones y sin una vacuna eficaz, todas las personas son vulnerables a la infección. Solo es suficiente tener bajo el sistema de defensas y respirar una gota de una cepa virulenta y resistente a los fármacos para contraer una enfermedad difícil de curar. Conversamos con un experto en el tema, el doctor José Antonio Caminero-Luna, neumólogo del Hospital Doctor Negrín de Gran canaria y miembro del Comité de Expertos de la Organización Mundial de la Salud.





























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