Las enfermedades buco-dentales afectan a países industrializados y, con creciente frecuencia, a países en vías de desarrollo, particularmente a sus comunidades más pobres.
Luis Lecea
Así lo advierte la Organización Mundial de la Salud. Carlos Molina, odontólogo generalista de la Universidad de Buenos Aires, responde a las preguntas de Radio Nederland.
- ¿Cuáles son los principales factores que provocan las enfermedades bucodentales y cuáles son éstas?
Lo principal de la salud bucodental es la higiene, es algo elemental y que se tiene que practicar con mucha asiduidad. Una deficiente higiene va generando la aparición de la enfermedad básica que es la caries y luego la caries va provocando, en la medida en que no se trata como corresponde, problemas que van agravándose. La caries no es un elemento inerte que queda detenido. El progreso puede ser lento o rápido, depende de muchos factores. Hay factores de tipo emocional, psíquico, hacen que una boca genere más caries que otra. El estrés que nos afecta al 99% de la población. Yo pienso que el odontólogo debe tener una labor docente, el paciente que llega desconoce una serie de elementos que nosotros tenemos la obligación de transmitirle, enseñarle a observar su boca, a no dejar que el tratamiento se dilate. Todo lo que conlleva la salud bucodental esencialmente es el cuidado personal. El profesional puede educar, puede ser docente, pero luego hay que concienciar al paciente para que asuma la responsabilidad de la higiene.
- ¿La caries es lo que más afecta a las personas?
El 90 por ciento. Es raro que haya una afección, salvo que algún elemento que provoque una lesión que genere problemas en la mucosa que rodea todos los elementos duros del hueso y del diente. En general, la madre de todos los problemas es la caries, es la que genera todos los grandes inconvenientes, y cuando se deja estar, mayor gravedad tiene.
- ¿Qué relación hay entre la alimentación y el cuidado de los dientes?
La alimentación es muy importante. En nuestra sociedad civilizada actual, los procesos que se hacen a los alimentos van degradando mucho los azúcares. Si se consumen muchos elementos ricos en azúcares y no se hace una buena higiene, por ende siempre caemos en el tema de la caries. Lo más importante es la calidad de la alimentación. Tiene que ser variada, estar centrada en aporte de vitaminas y minerales que es lo que ayuda al estado de bienestar que debe tener la boca.
- Hemos hablado de la importancia de la alimentación en los dientes, pero también son importantes los dientes en el proceso de alimentación, es decir en la masticación, digestión…
Exactamente. La boca es la entrada a nuestro organismo. En la medida en que las piezas dentarias y en su conjunto, las glándulas salivales y todos los elementos que hacen la masticación, no tengan un equilibrio, no estén bien preparadas o no estén sanas, lo único que traen aparejado es un inconveniente para el siguiente paso de la deglución: le dejamos al estómago que trabaje, que haga funciones que no tiene que hacer. El alimento tiene que llegar macerado, hecho un bolo, por eso se llama bolo alimenticio, donde los molares han hecho la función de moler, los incisivos y los caninos, de desgarrar e ir preparando el bolo alimenticio para que cuando llegue al estómago, éste no tenga un trabajo extraordinario. Todo eso ayuda, porque en todo el recorrido del aparato digestivo cada elemento cumple una función. Si nos saltamos algún elemento, nuestro estómago y el resto del aparato digestivo deben trabajar horas extraordinarias.
- Esta conversación tiene lugar en la consulta del doctor Molina, y la verdad es que la imagen él que da es bastante impresionante. Estamos rodeados de todas las herramientas que dan la impresión de que en cualquier momento pueden hacer daño al paciente. ¿Es cierta la imagen que se tiene de relacionar al odontólogo con el dolor?
Sí, es cierto, porque de siempre el odontólogo ha tenido mala prensa. Pero la imagen ha ido variando muchísimo. Primero, desde los elementos que el desarrollo tecnológico ha ido aportando a nuestra forma de poder trabajar con los anestésicos, los preanestésicos, la formación de nuevos materiales. Como he dicho, siempre tenemos que ser docentes. Yo tengo que poner mis conocimientos en función de cada paciente y tratar de llegar a él de la mejor manera posible: de forma clara y muy, muy resumida para que no se nos canse de tener la boca abierta, solamente.
Agradecemos mucho a Carlos Molina, odontólogo generalista de la Universidad de Buenos Aires, estas sabias enseñanzas que nos ha impartido para mantener nuestra salud dental.





























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