La clasificación al mundial de fútbol de la selección argentina con la victoria por 1 a 0 contra la de Uruguay, liberó de un verdadero suplicio a los argentinos que apenas finalizado el encuentro explotaron prácticamente de alegría.
El interés internacional por este encuentro, que colocó a la selección albiceleste en el mundial de Sudáfrica 2010, fue enorme. Sin embargo todos lamentaron los insultos del técnico Diego Armando Maradona contra los periodistas.
Uruguay por su parte, entrará al mundial sólo si gana en el "reprechaje", convirtiéndose esta en la quinta vez que la selección “charrúa’’ intenta lograr su participación en un mundial, de esta forma.
Comentamos los efectos del encuentro disputado en el estadio "Centenario" de Montevideo, con dos colegas periodistas, Cor Doeswijk de Argentina y Ramón Haniotis de Uruguay. Fernando Cabrera conversó con ellos.
Uruguay-Argentina en Ámstardam
El Bar
La cita para el encuentro entre Uruguay y Argentina fue a las cero horas en un bar de la Plaza Leidse de Ámsterdam. Allí nos encontramos argentinos, chilenos, ecuatorianos, uruguayos y de otros países de todo el mundo. Incluso había holandeses! Algunos con los colores nacionales, otros de sus clubes y por eso había bosteros de Boca Jrs., Gallinas de River Plate y hasta un desorientado Gaucho del Pantanoso del C.A Progreso de Montevideo.
El ambiente era de tensa emoción, en el buen sentido. Nunca hubo altercados o falta de respeto. Los chilenos, ya clasificados, eran los dueños de la noche, tranquilos y mirando a los rioplatenses con algo de sorna, pero con ganas de que su equipo le ganase a Ecuador. Ese triunfo clasificaba a Uruguay y Argentina al mundial de Sudáfrica.
Claro, uno de los dos que disputaban el clásico más antiguo de América sacaba boleto directo para la ronda final en África, al otro le tocaba hacer escala en América Central para una visita recíproca al cuarto de esa zoan, que luego resultó ser Costa Rica. Es decir que la incertidumbre tiene segunda parte.
El bar cerró a la una de la mañana y quien salía no podía volver a entrar. Sin embargo, durante el descanso, amablemente me dejaron ir hasta un cajero automático situado a cincuenta metros cuando dije que no tenía dinero para pagar más cervezas, situación aprovechada para fumar un cigarillo urgent, aunque con los resultados cero a cero la cosa iba bastante bien. La hermandad del Cono Sur y lo caluroso del pequeño y atestado local, lo emocionante y bullanguero, obligaba a convidar y compartir un par carísimas cervezas, cinco euros el vaso!!!
El Gol Rioplatense en Santiago
Poco después de reiniciado el partido uruguayos y argentinos gritamos el gol de Humberto 'Chupete' Suazo como si fuese nuestro. Los rioplatenses seguíamos en carrera gracias a una gauchada trasandina, que llenó de tristeza a los ecuatorianos. Fue entonces cuando aumentó la tensión entre uruguayos y argentinos que ahora sí se jugaban la clasificación directa. Eso tenía consecuencias sobre Argentina: Diego Maradona se jugaba su destino como director técnico junto al pasaje a Sudáfrica. Para los uruguayos era el conocido camino de ir al repechaje, como sucedió en los dos últimos mundiales o ahorrarse dos partidos más y mantener el invicto jugando de local ante Argentina.
Sin embargo, ninguno de los goleros que jugaban en Montevideo tuvo que esforzarse nunca. Por otro lado, mirando por el rabillo del ojo, vimos como los arqueros de Chile y Ecuador salvaban sus arcos con grandes atajadas. Es decir que en Santiago se jugaba al fútbol, mientras en el Río de la Plata el miedo a perder era mayor que las ansias de ganar. En Ámstardam el ambiente de juerga se iba imponiendo sobre el deportivo y lo más escuchado eran las críticas argentinas a Maradona y las uruguayas cuando la celeste perdía la pelota una vez y otra y otra y…
Cuando parecía que los bosques de piernas en torno y dentro del área impedirían un gol fue expulsado Martín Cáceres. Un minuto después apareció el argentino Mario Bolatti y confirmó el quinto puesto de Uruguay en la llave clasificatoria Sudamericana, lugar que ocupaba antes del encuentro y que parece alquilado por los charrúas. Entonces los gritos aumentaron, alegría argentina, tristeza uruguaya.
La discusión entre los hinchas charrúas giró Cáceres, para muchos culpable del gol porque desacomodó toda la defensa al abandonar el campo y eso fue aprovechado inmediatamente por los dirigidos por Maradona. El zaguero cumplió bien con su funcción pero el temperamento y las ganas de ganar hicieron aumentar demasiado su temperatura. En realidad el DT uruguayo podría haber cambiado a Cáceres cunado apretó los dientes y su rabia lo superó.
Preguntas sin respuesta
A esta altura cabe preguntarse cómo es posible que una selección con jugadores como los que tiene la selección argentina dependa de la Mano de D10s, de un milagro (gol de Palermo contra Perú) o una genialidad de Lionel Messi (que nunca llegó). O de última en la expulsion de un defense contrario para poder anotar un gol.
Cómo es posible que Uruguay no rinda con futbolistas de la categoría de Diego Forlán, máximo goleador en España, Luis Suárez, estrella indiscutida del Ajax holandés, o el mismo Cáceres, muro insalvable de la Juve italiana.
Oscar Tabárez dijo que el fútbol mundial ha cambiado y Uruguay no se desarrolló por el peso de un pasado de Gloria. El estratega celeste asumió su cargo hace dos años y logró el quinto puesto, igual que sus predecesores. Su juego conservador result fatal y dio a Argentina el primer triunfo por una competición official en Montevideo.
Argentina se clasificó por sus propios medios pero la tromenta, o tormento, interno no amainó. Aún no sabemos si El Pelusa también viajará a África.
Chile salvo a Uruguay, que ahora deberá enfrentarse en un juego de todo o nada frente a Costa Rica. Pore so escuché a la salida del café en Ámsterdam: “No lloren todavía, que a lo major le ganan a los Ticos”.





























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