Bajo el suelo de Ámsterdam se encuentra la red de internet más grande de Europa. El Amsterdam Internet Exchange, AMS-IX, es incluso el punto de reunión más grande cuando se trata de la cantidad de empresas integradas. El punto de intercambio ha logrado reunir clientes como Microsoft, KPN, Google y Facebook. Las claves del éxito son la independencia y la renovación.
Alrededor de 475 empresas, de las cuales más de la mitad son del extranjero, se han integrado a la red. La cantidad de tráfico de datos solamente es superada por la competencia en Frankfurt.
Ámsterdam rompió a fines del año pasado por primera vez la barrera de los 300.000 terabytes en tráfico de entrada y salida, con un máximo de 1,7 Tb por segundo. Especialmente los videos “streaming” son los responsables de este espectacular crecimiento.
Actualizaciones
Especialmente empresas que deben enviar grandes cantidades de información utilizan el punto de intercambio amsterdamés. Es así como el gigante de la informática Microsoft provee mensualmente a sus cientos de millones de clientes con actualizaciones. El éxito radica en diversos factores, dice el director general Job Witteman de AMS-IX. La red se dirigió en una primera etapa a socios extranjeros. Al mismo tiempo, a través de la apertura del mercado europeo en 2000, fue posible operar independientemente de los gobiernos o de las empresas de telecomunicación existentes. Pero lo más importante es la estructura de organización que garantiza la neutralidad de los datos, informa Witteman. Este fue el punto más importante que se consideró durante la instauración en 1997.
“Cuando nos sentamos a la mesa en Holanda, (la empresa de telecomunicaciones holandesas) KPN ofreció espontáneamente su ayuda e incluso espacio para el tráfico de datos. Y entonces dijimos: “no gracias,” ya que ese era justamente el error que no queríamos cometer. Nosotros queríamos otra cosa, e iniciar nuestras actividades de forma neutral e independiente. Y lo hemos conseguido. Creo que obramos correctamente.”
Sin sometimiento
La red se decantó expresamente por otra organización distinta a la de los entonces líderes del mercado norteamericano, en la que los clientes son sometidos a los dictados del propietario. En Ámsterdam se eligió un modelo de organización que ofrece la capacidad de opinar a las empresas afiliadas sobre el camino a seguir. El modelo parece ser tan exitoso que otros puntos de contacto de internet (“hubs”) han prescindido de sus empresas proveedoras y se han adscrito al modelo de Exchange. Las empresas estadounidenses vienen ahora a Holanda a estudiar cómo pueden adaptar el método.
En realidad no hay demasiada diferencia entre una empresa comercial y esta organización. También la AMS-IX debe obtener (modestas) ganancias para garantizar la continuidad. Pero en el papel la forma de trabajo parece prestarse para captar nuevos clientes. La empresa es valorada especialmente por su neutralidad y por el hecho de que sus propios miembros deciden su destino.
Someterse a la ley
La neutralidad no significa que el Exchange no tenga que someterse a la ley, pero según Witteman nunca se ha intentado expulsar a un miembro a través de una orden judicial. Aunque se da el caso de que las autoridades llegan a pedir alguna información.
“Sí, eso ocurre con regularidad y en esos casos les señalamos la puerta. El Exchange no es el lugar para hacer eso. No hay ni un solo consumidor final inscrito con nosotros. Si quieres capturar a un delincuente no lo haces en medio de un sitio de encuentro sino en la puerta de entrada. Especialmente si sabes dónde está esa puerta. Y así de simple también es internet. Nosotros no operamos para la policía.”
Incluso si cambiara la legislación en el terreno de la seguridad nacional o contra la piratería, Exchange se mantendría firme en su política. Según Witteman no cabe duda que también circula contenido ilegal, pero el AMS-IX nunca controla el contenido del tráfico de datos. Esto dañaría directamente su buen nombre.
Conexiones más rápidas
Una cosa es ser el más grande del mundo, y otra cosa es mantenerse en esa posición. En el Foro Económico Mundial de Davos, el primer ministro holandés Mark Rutte fue alabado por el Exchange, pero también recibió una advertencia: cuidado con perder el liderazgo. ¿Cómo intenta AMS-IX mantener ese liderazgo? Con la telefonía por Internet (VoIP) y el creciente desarrollo del internet móvil. Pero también pensando en las conexiones más rápidas. Esas son respuestas que el primer ministro podría haber dado ante la pregunta de cómo Ámsterdam pretende seguir a la cabeza.
“Estamos activos en el terreno de las altas velocidades. Somos el primer Internet Exchange en el mundo que ofrece 100 Gigabytes por segundo y además estamos activos en la estandarización del sistema. Eso nos convierte en únicos, y eso lo ven los clientes. Estamos renovándonos continuamente para conseguir permanecer a la cabeza.”
AMS-IX se diferencia también en otro punto importante. Como primera en el mundo, la empresa suscribe Acuerdos de Nivel de Servicio: en caso que el traspaso de datos no funcione sin problemas Exchange se obliga a pagar una multa. La competencia no se atreve todavía a ir tan lejos.


























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