La reproducción ilegal de libros se ha convertido en un fenómeno alarmante para la industria editorial en América Latina. En los últimos 6 meses, sólo en Ciudad de México se han requisado 320 toneladas de libros, lo que supone más de un millón de obras.
Marta García Gonzalo
Escuche la entrevista con María Fernanda Mendoza
"De una piratería romántica de hace 25 años, en donde se reproducían aquellos textos que no llegaban a México o que difícilmente se encontraban, ahora se reproduce cualquier libro que tenga una buena venta", comentó María Fernanda Mendoza, directora general del Centro Mexicano de Protección y Fomento de los Derechos de Autor (CeMPro), en conversación con Radio Nederland.
Para combatir este fenómeno, CeMPro propone tres vías de acción. En primer lugar, regular la reprografía, de forma que los alumnos que necesiten reproducir libros de forma parcial paguen un derecho que compense el daño que genera la fotocopia. En segundo lugar, llevar a cabo acciones anti-piratería, como presentar querellas ante la autoridad competente y hacer decomisos, entre otras. Por último, intentar sensibilizar al público, informarlo y concienciarlo del perjuicio que causa la piratería, y resaltar la importancia de respetar el trabajo creativo de los demás.
En palabras de la directora general de CeMPro, "lo importante es que la gente sepa que el libro es pirata, porque muchas veces en México la gente compra un libro pensando que es un saldo, o que es un libro de segunda venta, y en realidad lo que está comprando es un libro pirata".
Las obras más reproducidas al margen de la legalidad son, entre otros, El Código Da Vinci, toda la saga de Harry Potter, la trilogía de El Señor de los Anillos, los libros de García Márquez y los de Carlos Fuentes.
En México la legislación castiga con cárcel (entre 4 y 10 años de prisión) a quien se le encuentre culpable de la reproducción, distribución, almacenamiento o venta de obras con derechos protegidos, sin autorización del titular de los derechos.
A pesar de la extensión del fenómeno, María Fernanda Mendoza mira el futuro con optimismo, ya que este año se ha avanzado mucho con las requisas de material ilegal. Además algunos grupos de vendedores ambulantes ya se han puesto en contacto con el Centro Mexicano de Protección y Fomento de los Derechos de Autor para proponer un acuerdo: ellos se comprometen a vender productos legales a cambio de un acercamiento con la industria editorial para tener mejores condiciones en la compra de obras. "Creo que esto mismo podría estar sucediendo el próximo año en otros puntos que consideramos neurálgicos. Vemos bien el futuro. Si esto mismo podemos seguirlo haciendo el próximo año habrá muchos mejores resultados con respecto al libro pirata."





























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