Ninguna mirada ha quedado indiferente a las particularidades de la piel, y así, a través de la historia ha sido objeto de estudio y observación por parte de brujos, sanadores, médicos, higienistas, perfumistas, peluqueros, y un largo etcétera, que comprende a todo aquel, que en la época que sea, se haya interesado por profesión o estudio, por el cuerpo humano.
La salud, o enfermedad, la raza, el estado de ánimo, el clima, o cualquier otra manifestación, queda reflejada de un modo u otro en la piel, de manera que es un valioso vehículo de información con respecto de unas personas a otras.
La ciencia médica ha definido la piel como el tegumento (del latín tegmentum, o "lo que cubre"), que recubre el organismo, y que tiene como limite los orificios naturales, en donde se prolonga con las diferentes mucosas. Esta delimitación aparece prácticamente sin transición, y la brusca diferencia de aspecto exterior entre piel y mucosas, se debe a una diferencia estructural.
Composición
La piel presenta tres capas fundamentales: Epidermis, Dermis e Hipodermis.
Epidermis: se compone de una parte superficial o cornea, y es la "fachada de revestimiento", y otra subyacente de gran valor biológico, ya que esta capa interviene en la formación de elementos nuevos y en la determinación del color de la piel.
Dermis: También llamada el armazón o sustento de la piel. Presenta igualmente dos capas, el cuerpo papilar y el corion o dermis propiamente dicha. El corion, como todo tejido de sostenimiento, tiene una estructura resistente, formada por una especie de argamasa con haces y fibrillas entrecruzadas. En este entramado se encuentran elementos tan importantes como el colágeno y la elastina.
Hipodermis: Capa más interior, bajo la dermis. Separa y aísla los tegumentos de las partes subyacentes. Su estructura es tupida y presenta unos alvéolos llenos de grasa mas o menos abundante.
La hipodermis tiene un papel de vía de paso a los vasos sanguíneos y nervios que se dirigen hacia la epidermis.
En estas tres capas, someramente examinadas, se implantan los elementos que forman parte de la piel, conformándola como un todo.
Pelo: Presenta dos partes, una raíz o folículo piloso, y el tallo o pelo propiamente dicho, y que es la parte externa o visible. Las células de la raíz se dividen sin cesar y es lo que contribuye al crecimiento del pelo.
Esta raíz está provista de un músculo erector del pelo, u horripilador, y que será lo que levante el pelo en el fenómeno conocido como "carne de gallina". No es ocioso observar aquí cómo la anatomía descriptiva es tan gráfica, llamando "músculo horripilador" a lo que efectivamente nos pone carne de gallina.
Uñas: Son láminas corneas semitransparentes, y proceden del endurecimiento de la capa superficial de la epidermis. La uña queda engastada en la dermis y verifica su crecimiento desde detrás hacia delante. El extremo libre avanza constantemente.
Glándulas sudoríparas: Están extendidas por toda la superficie corporal, siendo más abundantes en la palma de las manos, las plantas de los pies y las axilas. La parte más significativa, la que segrega el sudor, queda alojada en la dermis y se denomina glomérulo; su tubo secretor atraviesa la piel, abriéndose paso hasta el orificio externo que son los poros.
Es curioso saber que los antiguos anatomistas sólo conocían este orificio exterior o poro, y que la glándula en si misma no fue descubierta y descrita hasta mediado el siglo XIX.
Glándulas sebáceas: Mientras que las glándulas sudoríparas son subdérmicas, las sebáceas se aloja más superficialmente, en la parte superior de la dermis, y su tamaño es proporcionalmente inverso al pelo con el que se anexiona.
Su misión consiste en segregar grasa o sebo, de modo que lubrifica la piel e impide que esta se reseque.
La secreción sebácea se inicia en la infancia, aumentando durante la pubertad; alcanza su máximo nivel en el adulto y disminuye progresivamente con el paso de los años, siendo pues responsable del aspecto apergaminado de la ancianidad.
Estas glándulas están muy desarrolladas en los animales mamíferos, y en ellos poseen secreciones muy olorosas, ya que este olor juega un importante papel defensivo.
Por otra parte, la piel presenta elementos de gran influencia en el aspecto exterior, por cuanto que informa de cualidades determinantes, tales como la raza, el sexo, la edad, la salud, la enfermedad, el clima en donde se vive, e incluso, como ya se ha indicado, los estados de ánimo. El color es una de las cualidades más importantes, aún hablando de una misma raza, ya que hay diferencias notables según la zona del cuerpo que se examine, según la edad, pues la piel al envejecer presenta un tono grisáceo, según las zonas climáticas, y un factor de disposición individual ante estos elementos. Podemos decir que la piel es un testigo de excepción, y un fiel informador de cuanto acontece en el discurrir de la vida y sus condiciones. Tres son los factores más importantes:
Factor pigmentario: Característica diferencial que más destaca entre las diversas razas humanas. En la raza negra la piel varía desde el tono amarronado (color carmelita), hasta el negro intenso, siendo mas clara en la palma de las manos y las plantas de los pies. La raza amarilla varía desde el tono oliváceo hasta el amarillo pálido, y con respecto a la raza blanca, también las oscilaciones son importantes, desde la palidez hasta las pieles mates o morenas.
Factor sanguíneo: Por modificaciones en la formula sanguínea de glóbulos rojos y blancos, o bien por aumento o disminución de la hemoglobina, (sustancia colorante de la sangre), la piel presenta un rojo vivo si el número de glóbulos rojos es muy abundante, pálido si se registra disminución de estos y aumento de los blancos, lívido si se presenta una importante baja en el número de glóbulos blancos, y también un tono peculiar y muy distinto del original, si la sangre transporta elementos colorantes, como por ejemplo pigmentos biliares, que dan a la piel blanca un color amarillo muy llamativo.
Factor vascular: La vasoconstricción de los vasos sanguíneos determinan en la piel un aspecto pálido, la vasodilatación por el contrario le confiere un matiz rojizo, y azul violáceo en el caso de asfixia o estasis.
Descrita de forma somera aquí su composición y características, la piel presenta otros aspectos de interés, que analizaremos en sucesivos trabajos.
Rosario Cutillas
Especialista en Ginecología y Obstetricia (Matrona) por la escuela de Santa Cristina de Madrid (Universidad Complutense).
Diplomada en Educación Maternal por la Escuela de Santa Cristina de Madrid (Univ. Complutense),
Diplomada en Neonatologia y Medicina Perinatal por la Escuela de Santa Cristina de Madrid (Univ. Complutense)
Monitora de educación sexual titulada por la Sociedad Sexológica de Madrid, España.





























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