Hoy viernes llega a Honduras una nueva comisión de la Organización de Estados Americanos, para preparar la segunda visita al país de una delegación de cancilleres y del secretario general, José M. Insulza.
Esta misión de la Organización de Estados Americanos, OEA, integrada por altos funcionarios, intenta recapturar para la región alguna viabilidad y alguna propuesta que rompa el impasse sucedido tras el retorno de Manuel Zelaya, y su estacionamiento en la Embajada de Brasil en Honduras.
Escuche la entrevista con Juan Gabriel Tokatlián:
Según el Director de ciencias políticas y relaciones internacionales vinculado a la Universidad de San Andrés, Juan Gabriel Tokatlián, lo que comenzó como un problema vinculado a un Gobierno de facto y a una acción colectiva del sistema interamericano -que se pronunció contra el mismo- se ha ido transformando en un problema que trasciende una cuestión vinculada a la democracia y solamente a la OEA.
“El problema se ha ido transformando en un asunto que implica cuestiones vinculadas a la paz y la seguridad internacional, y cada vez más tiene un rol trascendente también para la ONU. La situación se ha escalado en exceso, y Honduras se constituye ya en un problema de seguridad para la comunidad internacional,” indica el experto.
Hace tres meses se percibía hasta cierta euforia por la condena diplomática unánime frente al golpe asestado a Zelaya. En la actualidad se percibe, sin embargo, cierta indecisión. Tokatlián no lo considera un fracaso sino más bien una señal para elevar el tono. A su juicio, “es evidente que el nivel de unanimidad que ocurrió hace meses fue inédito e inusitado para la región y, a partir de ese momento, hubo medidas de tipo diplomático y señales de aislamiento que el Gobierno de Honduras pudo hasta ahora responder. Ahora habrá que ver si la comunidad internacional decide incrementar los niveles de aislamiento y de sanción”.
Tokatlián opina además que si el proceso electoral en ciernes de noviembre se da en el marco del Gobierno ilegítimo actual, tendrá pocas posibilidades de destrabar la situación. Si se llega a ese proceso, con las actuales autoridades y con el actual sistema, simplemente se va a tener un problema aún mayúsculo.
“Lo que se impone cada vez más es una diplomacia más sigilosa. Probablemente con el alto perfil que representa la presencia del Secretario General y los Cancilleres de la región, pero con la discreción suficiente como para encontrar un puente,” sostiene Tokatlián. Lo que esta situación necesita es un puente de salida. “Esta salida debe basarse en una situación de transición que sea aceptable para Zelaya y el gobierno de facto, y que permita dar oxígeno al proceso electoral y no opacarlo todavía más”.
Si la situación continúa así, una carta importante de la Comunidad Internacional, indica Tokalián, es llevar este problema al seno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas “porque lo que está haciendo el gobierno de facto es cada vez más poner a Honduras en el centro del Huracán como un problema de inseguridad, ya no solamente respecto de la democracia sino a la seguridad colectiva en el área de Centroamérica”.
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