El sospechoso en el asesinato de la niña holandesa, Milly Boele, confesó su delito y admitió que la llevó a su casa, para posteriormente asesinarla y enterrarla en el jardín de su vivienda, situada en un barrio de la localidad holandesa de Dordrecht.
Así lo informó el juzgado de instrucción en rueda de prensa. El fiscal se abstuvo de precisar si la niña sufrió apremios sexuales. El sospechoso, Sander V., es un agente de policía de 26 años de edad. Ayer se presentó ante las autoridades donde confesó haber dado muerte a Milly. Tras su detención, se halló el cadáver de la pequeña enterrado en el jardín de su casa. El policía era vecino de la niña de 12 años de edad. Todo indica que compró recientemente esa casa donde vivía con su novia.
La desaparición de Milly Boele generó un enorme operativo de búsqueda en todo el país, activándose la Alerta Amber en el territorio nacional con boletines de noticias por radio y televisión, pósters en estaciones de autobuses, trenes y aeropuertos y avisos en internet y mensajes de telefonía celular.

























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