La italiana Eluana Englaro, de 38 años, que llevaba 17 en coma vegetativo y cuyo caso había despertado un debate nacional sobre el derecho a una muerte digna y la eutanasia, falleció la noche del lunes, dejando al país fracturado.
Eluana había dejado de recibir alimentación hace cuatro días por disposición judicial. La muerte fue confirmada por el ministro de Salud italiano, Mauricio Sacconi, quien hizo el anuncio a los senadores reunidos, en ese momento para examinar un proyecto de ley que buscaba impedir la suspensión de la alimentación a Eluana.
El Senado
Eluana murió a las ocho de la noche del lunes, una hora después de iniciado el debate en el Senado sobre el caso, lo que desconcertó a los parlamentarios, quienes guardaron un minuto de silencio.
El caso de Eluana, en estado vegetativo irreversible desde 1992 tras un accidente automovilístico, había dividido profundamente a Italia y generado un debate sobre la injerencia de la política y del Vaticano en el derecho de un enfermo en coma a ser "desconectado".
El Senado acababa de iniciar una carrera contrarreloj para adoptar una ley que permitiera al gobierno de Silvio Berlusconi impedir la muerte de Eluana.
Eutanasia autorizada
La familia de Eluana Englaro había obtenido en diciembre de 2008 la autorización judicial para interrumpir su alimentación tras más de 10 años de batalla legal para lograr que la joven pudiera morir.
El Vaticano
"Que Dios 'perdone' a los responsables de la muerte de Eluana", declaró el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, "ministro de Salud" de la Santa Sede.
La influyente Iglesia católica italiana y el mismo Vaticano habían redoblado su ofensiva en favor de la vida y habían organizado manifestaciones y marchas frente a la clínica en donde se encuentra internada Eluana, llegando a acusar a los médicos de aplicar la "eutanasia" y de "homicidio".
Los médicos estaban administrando a Eluana solamente sedantes para evitar los dolores. Contrario a lo que se había dicho anteriormente, que podría vivir aún dos semanas más, su muerte se precipitó y sorprendió a todos.
La familia
"Ahora necesito estar solo", fueron las únicas declaraciones del padre de Eluana, Beppino, a la cadena de noticias televisivas Sky Tg 24.
Su padre se había convertido en un emblema en Italia por la forma sobria y a la vez firme con la que condujo la batalla para obtener una muerte digna para su única hija.
El Gobierno
"El gobierno siente una profunda amargura por no haber podido salvar una vida", comentó por su parte el jefe de gobierno Silvio Berlusconi cuya actitud ante el caso había generado controversias.
El jefe de gobierno italiano, que había evitado pronunciarse sobre Eluana durante los 10 años que duró la batalla legal del padre, decidió el viernes presentar un decreto "para salvar" a la mujer.
El Presidente
El presidente de la República, Giorgio Napolitano, se negó a firmar ese decreto por considerarlo "anticonstitucional", provocando así un conflicto de poderes sin precedentes en Italia.
La mayoría de las fuerzas políticas, tanto de la oposición de izquierda como del gobierno, solicitan ahora una ley sobre el testamento biológico.
"Ante un epílogo tan trágico, el silencio de todos es la forma de mayor respeto y participación", declaró por su parte el presidente Napolitano.
La batalla no termina
El Senado italiano debe pronunciarse este martes sobre una ley que prohíbe la interrupción de la alimentación de personas incapacitadas para decidir por sí mismas, en principio destinada a impedir la muerte de la joven Eluana.
El texto dice textualmente : "A la espera de la aprobación de una completa y orgánica disciplina legislativa en materia del fin de la vida, la alimentación y la hidratación, en cuanto formas de ayuda vital y fisiológicamente indicadas para aliviar el sufrimiento, no pueden en ningún caso ser rechazadas por los sujetos afectados ni por quien asista a sujetos que no pueden valerse por sí mismos".
Si se aprueba finalmente, el presidente de la República, Giorgio Napolitano, debería promulgar la ley en la Gaceta de la República, pero podría negarse a hacerlo y devolverla a las Cámaras para un nuevo examen. Pero esto solo puede hacerlo una vez y si vuelve sin cambios debe aprobarla por fuerza.
La pregunta es sí tras su primer no, Napolitano va a tener de nuevo una actitud rebelde y salvar -según una parte de la población italiana- el orden constitucional que Berlusconi proclama bajo el principio de "la vida y la libertad"





























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