En EE.UU. se ha producido una confrontación jurídica acerca del derecho de patente de genes. Los intereses económicos son grandes, al igual que los reparos éticos. La creciente cantidad de patentes se interpone cada vez más con cruciales investigaciones médicas.
En la práctica podría producirse: una investigación de una forma especial de cáncer bloqueada debido a que un gene que es utilizado en el estudio es propiedad de una empresa. Debe pagarse grandes cantidades de dinero para poder usarlo. Patentes de genes son la nueva batalla que se debe dar dentro de la comunidad científica.
Las empresas inscriben una patente de un gen o de una secuencia de ADN con el fin de recuperar el dinero que anteriormente invirtieron en su investigación. Con ello evitan que la competencia, en cualquier parte del mundo, investigue lo mismo, dice el director del Centro de Ética de Genomas de la Universidad norteamericana de Duke, Robert Cook-Deegan. Para que sirva de consuelo agrega: “una empresa nunca será propietaria de una parte del cuerpo humano.”
Derecho de Patente
Robert Cook-Deegan se dedica desde los años noventa a la investigación genética y sus intereses. Ya en 1994 apareció su libro “La Guerra de los Genes: Ciencia, Política y el Genoma Humano”. En los últimos años el tema no ha hecho más que complicarse. Entretanto hay tantas patentes concedidas que, si las empresas no cejan, la investigación genética se volverá casi imposible.
“Cada vez que verificamos cuando hacemos una investigación para analizar en beneficio de toda la gente que corre el riesgo de contraer hemocromatosis, cáncer de mama, cáncer de colon, cáncer de próstata o enfermedad de Alzheimer, nos encontramos con, por lo menos, algunas patentes y, a veces, muchas patentes.”
Según Cook-Deegan se perde una enorme cantidad de tiempo averiguar si hay una patente de genes y qué cosas incluye exactamente.
Dos lados
La investigación genética se realiza de forma preventiva. Por ejemplo para establecer el riesgo de enfermedades hereditarias o para examinar si alguien durante su vida corre un mayor riesgo de contraer males graves. La investigación genética es cara y, por lo tanto, su intereses son mayores.
Empresas que inscriben patentes dicen querer garantizar que los análisis genéticos sean llevados a cabo correctamente. Al mismo tiempo recuperan el dinero de la costosa investigación que precedió al desarrollo de un análisis confiable.
Detractores opinan que no corresponde que empresas comerciales se transformen en dueñas de algo para lo cual no debieron hacer nada. El gene es parte del organismo humano y por lo tanto es imposible que sea propiedad de alguien.
Segunda opinión
EE.UU. encabeza con gran diferencia la lista, con lo que se calcula entre 4.000 y 5.000 patentes. Las consecuencias son graves. En teoría una patente puede hacer imposible una nueva investigación independiente, o priva al paciente de su derecho a una segunda opinión. Ya ahora, laboratorios norteamericanos se niegan a investigar con genes patentados por temor a una querella. Médicos se ven forzados a buscar caminos paralelos.
"Los doctores generalmente saben que si enviamos algo a esta persona que hace investigaciones de cáncer de mama en esta universidad seguramente nos hará un test de todas maneras. Estaremos obteniendo una segunda opinión que está, técnicamente, infringiendo la patente pero nadie está haciendo nada para impedirlo”.
En EE.UU. se celebra un bullado juicio alrededor de BRCA1 y BRCA2. Mutaciones en esos genes son relacionadas con los cánceres de mama y de útero. Los genes están patentados por la empresa norteamericana Myriad Genetics. Ésta ha conseguido forzar la obtención de los derechos exclusivos en EE.UU. de la investigación de los genes, entre otros a través de un juicio contra la Universidad de Pensylvania, que también investigaba ambas enfermedades.
Inconstitucional
En mayo de 2009, la Unión de Libertades Civiles de EE.UU., a nombre de organizaciones de pacientes y grupos de la profesión médica, inició un juicio contra la oficina de patentes norteamericana y Myriad Genetics. El principal argumento fue que las patentes de genes son inconstitucionales y retrasan la investigación médica. En marzo de este año un juez federal en Nueva York les dio la razón. El mes pasado Myriad anunció que apelaría ante una instancia superior. Las consecuencias serán altamente interesantes, según Robert Cook-Deegan.
“Es solamente ahora cuando los tribunales realmente tendrán que decidir. Tenemos la idea de que es absurdo patentar algo que uno ha descubierto que se encuentra en la naturaleza. Y al mismo tiempo queremos preservar los incentivos para el valor del sistema de patentes en caso que alguien esté trabajando en algo difícil y caro. El sistema de patentes tendrá que inventar un método. Mantener ambos no pueden ser lo correcto.”
Juristas cuentan con que el caso llegará a la Corte Suprema de Justicia de EE.UU. Cook-Deegan espera en todo caso que haya claridad. Porque en estos momentos ningún médico sabe de antemano cuándo está infringiendo la ley de patentes durante su investigación.





























Agosto 08, 2010
Mi OPINION
En coincidencia con Robert Cook-Deegan del Centro de Etica de Genoma de la Universidad de Duke"
Una empresa nunca sera propietaria de una parte del cuerpo humanos, o de un animal vertebrado o invertebrado
y no por etica sino por seguridad nacional de todas las naciones.
No es la primera vez que un adelanto en la ciencia farmacologica se utiliza por los consorcios armamentista y sonempleados en guerras sucias.
El estudio del Genoma pone en franca desventaja al genero humanos, hoy se puede crear un virus una enfermedad rara en cualquier laboratorio con
suficientes recursos para esterminar una raza, un grupo etnico, sin que nadie se percate de que fue hecho en una probeta de laboratorio.
Todas las naciones deben tener el derecho de accesar en la totalidad los estudios geneticos de toda indole. Es una razon de supervivencia de la
especie humana.
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