La hipertensión arterial es una de las enfermedades más comunes en el mundo y de las que mayor repercusión tiene para nuestra salud, ya que puede derivar en otra serie de enfermedades o daños al organismo, como los infartos o los accidentes vasculares cerebrales. Es una enfermedad sistémica, es decir, que afecta a todo el organismo.
Por * Dr. Manuel Rojas Oreamuno
Definición y tipos
La presión es la fuerza que ejerce el impulso del corazón sobre los vasos sanguíneos. Consideramos que una persona padece hipertensión arterial cuando su presión sanguínea presenta unos valores superiores a los 140 milímetros de mercurio de máxima y 90 de mínima.
Sin embargo, cuando el paciente presenta unas cifras comprendidas entre 120 y 139 milímetros de mercurio como máxima y entre 80 y 89 como mínima, ya se puede hablar de prehipertensión. En este caso es aconsejable acudir al médico para que la controle.
Se denomina hipertensión de grado 2 a la presión sanguínea con valores superiores a 160 de máxima y 100 de mínima. Es la máxima graduación por la que actualmente se cataloga esta enfermedad.
El ser hipertenso implica que todo el organismo está sometido a una sobrecarga hemodinámica. Esto quiere decir que el corazón, que es una especie de bomba, está ejerciendo, una mayor presión contra los vasos sanguíneos y a su vez contra los diversos órganos vitales de del cuerpo, como el cerebro, los riñones, o el mismo corazón.
Diagnóstico
Es importante señalar que no se puede catalogar a un paciente como hipertenso tras una sola toma de presión. Son necesarias varias tomas seriadas para poder llegar a una conclusión fiable. Aún así, también es importante respetar todo un ritual antes de llevar a cabo una medición de presión arterial.
Antes de someterse a una toma de tensión, el paciente debe guardar, al menos, 5 minutos de reposo, tiene que haber transcurrido al menos media hora desde la última ingesta de café y del último cigarro, y durante el proceso de medición la persona ha de mantenerse en situación de reposo. Si, una vez cumplidas estas premisas, el paciente maneja cifras superiores a 140-90, de forma consecutiva, entonces se le puede catalogar de hipertenso.
Síntomas
La presión es el enemigo oculto que no produce síntomas. Es muy importante recibir un control médico periódico ya que la mayor parte de los hipertensos desconocen que lo son. Muchos pacientes descubren su hipertensión de forma casual en un chequeo médico rutinario, durante una hospitalización tras un accidente o en el examen médico de ingreso previo a una intervención quirúrgica.
Algunos síntomas de hipertensión pueden ser dolor de cabeza, palpitaciones, falta de aire o hemorragias nasales. Sin embargo, el 60% de los pacientes no presentan ninguno de estos síntomas.
Factores de riesgo
Los controles médicos periódicos son especialmente importantes para aquellas personas que presentan factores de riesgo, por lo que son más propensos a sufrir hipertensión o enfermedades cardiovasculares, infartos, arritmias, etc.
Son considerados factores de riesgo los antecedentes familiares de problemas de corazón, el tabaco, la obesidad, la toma de anticonceptivos orales y la diabetes, a los cuales se suman otros elementos, como el estrés o la ansiedad. En el caso de la diabetes, se sabe que más del 40% de los que la padecen llegan a ser hipertensos.
Causas
Existen dos grupos importantes de presión arterial. Por un lado está la hipertensión arterial primaria o esencial, que no tiene una causa definida, y supone el 90% de los casos de hipertensión. En este caso el paciente comienza a ser hipertenso a raíz de una serie de alteraciones en la capa interna de los vasos sanguíneos, llamada endotelio.
En segundo lugar se encuentra la hipertensión secundaria, que viene desencadenada por otra enfermedad. Este tipo de hipertensión se presenta principalmente en pacientes jóvenes, o en aquellos que padecen problemas de riñón, tiroideos, o en las glándulas suprarrenales.
Tratamiento
El tratamiento contra la hipertensión debe ser individualizado, ya que no todos los medicamentos ejercen la misma acción en las diferentes personas, y lo que para unos es beneficioso, para otros puede llegar a ser incluso nocivo.
La catalogación del paciente se hace en función de muchas cosas, como pueden ser el sexo o incluso la raza, porque, por ejemplo, las hipertensiones arteriales que se observan en pacientes de raza negra son más severas que las que se detectan en pacientes de raza blanca. Del mismo modo, se puede tratar a un paciente hipertenso puro que a un paciente diabético hipertenso, ya que el medicamento que se prescriba va a repercutir en la diabetes. Por todas estas razones es primordial que el paciente no se automedique. Existen enfermos, no enfermedades. Esto quiere decir que una misma enfermedad puede tener diversos grados de compromiso en cada paciente y se debe de manejar de forma totalmente diferente.
Medidas de prevención
Las principales medidas para prevenir la diabetes son:
- limitación del consumo de sal
- vigilar el sobrepeso y evitar la obesidad
- evitar el tabaco
- eliminar el alcohol o consumirlo con mucha mesura
- evitar las bebidas con cafeína o teína, como el café o el té
- llevar una dieta saludables, rica en vegetales y pobre en ácidos grasos saturados (presentes sobre todo en las frituras y las grasas)
- evitar las tensiones, el estrés y la ansiedad
- realizar ejercicio físico.
Es importante recalcar que el hipertenso puede realizar ejercicio físico cuando su tensión ha sido compensada con medicamentos prescritos por su médico. Una vez que se ha compensado la hipertensión, el paciente no sólo puede, sino que debe realizar una rutina física adecuada a su peso y edad.
* Dr. Manuel Rojas Oreamuno, especialista en medicina interna de Costa Rica y miembro de la Sociedad Latinoamericana de Medicina Interna.





























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