La lista Al Iraqiya del ex primer ministro Iyad Allawi, la más votada en las últimas elecciones legislativas celebradas el pasado 7 de marzo, obtuvo 91 del total de 325 escaños del Parlamento iraquí.
Waleed Saleh
En virtud de la Constitución del 2005, corresponde al partido más votado formar Gobierno y nombrar Primer ministro. Sin embargo, y a pesar de que los resultados finales de dichos comicios se anunciaron hace una semana, las formaciones políticas que aspiran estar en el Gobierno distan mucho de alcanzar un acuerdo.Inicialmente, el primer ministro en funciones, al-Maliki, cuya lista ha obtenido 89 escaños ha rechazado los resultados y ha solicitado a la Alta Comisión Independiente para las Elecciones que realizara un recuento manual de los votos. simultáneamente, amenazó con provocar una revuelta popular si no se le elige Jefe del Gobierno para un segundo mandato. Según parece, posteriormente aceptó el resultado electoral, pero sin renunciar a la posibilidad de continuar en su cargo en un nuevo Gobierno.
Las opciones existentes son una laica y otra confesional. La Alianza del Estado de Derecho, de al-Maliki, es una formación muy marcada por su carácter sectario y confesional, que ha demostrado sobradamente su fracaso en mejorar la situación política, económica y social del país sumido en el caos y la violencia. Según informes de la ONU, su Gobierno ha encabezado la lista de los más corruptos del mundo. Además, su relación de dependencia y subordinación a las autoridades iraníes ha sido algo más que notoria.
En cambio, la lista Al Iraqiya (La Iraquí), de Allawi, que aglutina a distintas opciones políticas y de carácter laico, ha podido llenar el vació y aprovechar el descontento de amplios sectores de la sociedad que se sienten engañados por los religiosos y clérigos que han dominado el Gobierno desde el 2006 hasta la actualidad. En estos cuatro años, los crímenes por razones sectarias no cesaron, y el consumo de drogas entre los jóvenes ha alcanzado niveles desconocidos en Iraq.
Varios de sus miembros fueron asesinados y muchas de sus sedes en diferentes ciudades atacadas y destruidas. Y precisamente una semana antes de los comicios la Comisión de la Purga del Baaz decidió anular la candidatura de unos 500 candidatos que formaban parte de esta lista. Pese a las persecuciones y presiones que ha sufrido en las semanas anteriores a las elecciones, Al Iraqiya ha podido conseguir buenos resultados.
Con el fin de alcanzar un acuerdo y formar Gobierno, se han iniciado en los pasados días los contactos entre los partidos. Al-Maliki se ha reunido con Ammar al-Hakim, líder de la Alianza Nacional (grupo formado por partidos chiíes) y presidente del Consejo Supremo Islámico, para tantear la posibilidad de formar Gabinete.
Si bien las dos formaciones políticas se aliaron en las anteriores elecciones legislativas, sus diferencias impidieron renovar el acuerdo en los comicios provinciales celebrados el pasado año. En consecuencia, ha disminuido el nivel de confianza mutua.
En su reunión con al-Maliki, el jueves 1 de abril, Al-Hakim quiso dejar clara la visión de su grupo al afirmar que considera un error marginar a Al Iraqiya, la lista más votada. Además, ha condenado las acusaciones expresadas por el grupo de al-Maliki contra miembros de la lista de Allawi, a quienes asocia al prohibido partido del Baaz y los responsabilizan de actos de violencia.
A su vez, Allawi intenta buscar socios para poder formar Gobierno. Con tal fin, se ha reunido con el presidente en funciones, Talaban, quien preside también la Alianza Kurda, la cual ha obtenido 42 escaños.
Todos los grupos con posibilidad de formar Gobierno se dedican con intensidad a conseguir apoyo, y, a tal efecto, envían sus delegaciones a personalidades que pueden ejercer una gran influencia, como el líder espiritual al-Sistani, o a países vecinos como Irán y Siria.
Irán particularmente puede tener en sus manos muchas cartas con posibilidad de cambiar el destino de Iraq, ya que su poder y dominio sobre los partidos chiíes incluido el grupo de al-Maliki es innegable.
En cambio, la relación de Allawi con el régimen de ayatolas nunca ha sido fluida. Por tanto, hay quien piensa que Irán hará todo lo posible para que el Primer ministro entrante no pertenezca a Al Iraqiya. Algunos analistas opinan que, en un intento de establecer una seguridad permanente en el país de los dos ríos y posibilitar el repliegue de sus tropas, EEUU ha decidido ceder Iraq a Irán.





























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