Los representantes del G20 se reúnen en Seúl en una Cumbre cuyo como protagonista es la llamada “guerra de divisas”, un concepto que preocupa a los líderes mundiales pero cuyo embate aún no se ha producido.
De un tiempo a esta parte, en las páginas de los diarios especializados en economía se puede encontrar con cierta frecuencia la expresión “guerra de divisas”, de la que se dice que es una consecuencia más de la crisis económica y financiera que sacude al mundo desde hace al menos dos años. El concepto ha dado el salto a los medios generales y, en vísperas de la Cumbre del G20, que comenzó este jueves en Seúl, se convirtió en protagonista de muchos de los análisis sobre la situación económica actual.
“Guerra de divisas”
El G20, formado por los países de economías industrializadas y los países emergentes, celebra estos días en Seúl su quinta cumbre internacional. El grupo cobró especial relevancia a raíz del estallido de la crisis económica, y de sus deliberaciones se espera que surjan soluciones a los problemas financieros mundiales.
En este caso, se espera que sus líderes sean capaces de encontrar una salida al conflicto de las divisas, para evitar caer en lo que se conoce como ‘guerra de divisas’, que podría afectar negativamente a la recuperación económica internacional. Sin embargo, el camino se encuentra lleno de obstáculos, y no parece probable que de esta cumbre vaya a salir la resolución del problema.
El economista Federico Steinberg, profesor del Departamento de Análisis Económico de la Universidad Autónoma de Madrid, dice a Radio Nederland que no cree que estemos ante una situación que deba ser calificada tan violentamente, como ‘guerra de divisas’, “es una retórica demasiado agresiva”. Steinberg explica que el concepto hace referencia a la tendencia que tienen algunos países a depreciar sus monedas en tiempos de recesión económica o crecimiento lento. Esta depreciación de la moneda se adopta para favorecer las exportaciones y se emprenden políticas monetarias expansivas para fomentar el crecimiento. Las devaluaciones competitivas generan tensiones comerciales y dan lugar al proteccionismo, que es lo que se quiere evitar, señala Steinberg.
Estados Unidos y China, principales implicados
El conflicto cambiario implica principalmente a Estados Unidos y China. En el caso de la potencia asiática, su gobierno recibe presiones desde hace tiempo para que revalorice su moneda, el yuan, pero la apreciación se produce de forma tan lenta que no genera el efecto que el resto de los países le exigen.
Por su parte, Estados Unidos es también objeto de críticas por la decisión adoptada la semana pasada por la Reserva Federal, el banco central estadounidense, de inyectar 600.000 millones de dólares en el circuito financiero lo que podría generar burbujas especulativas.
De momento las conversaciones para negociar sobre los tipos de cambio están estancadas.
El economista Federico Steinberg considera que “no es realista pensar que se vaya a decidir una reevaluación del yuan (la moneda china), que es lo que quiere Estados Unidos, o un cambio en la política monetaria estadounidense, que es lo que quieren los países emergentes”, y añade: “De lo que se trata es de tener un marco de referencia para el debate y el diagnóstico común de los problemas que pueda dar lugar a pasos en la dirección adecuada”.
En la búsqueda de un marco general para reequilibrar la economía mundial, se pide a los países que exportan mucho, que exporten menos, y viceversa. Por ejemplo, que China, Japón y Alemania exporten menos y consuman más, y que Estados Unidos exporte más y consuma o importe menos.
Hay quienes se preguntan qué autoridad puede tener el gobierno de Estados Unidos para pedir al gobierno chino que aprecie su moneda, cuando el dólar está también devaluado. El economista Steinberg replica que no es tanto una cuestión de autoridad o legitimidad sino de la necesidad que tienen todos de cooperar y encontrar soluciones consensuadas. Estados Unidos plantea sus exigencias a China, otros países como Brasil o India hacen sus peticiones a Estados Unidos, todos intentamos que haya un acuerdo de libre comercio en la ronda de Doha, dice Steinberg. Es una cuestión de negociación, de intercambio de intereses en la que unos y otros tienen que hacer concesiones.
Efecto sobre América Latina
Las tres economías latinoamericanas presentes en el G20, México, Brasil y Argentina, quieren presentar un bloque común para hacer frente a la crisis de las divisas.
El director de la Unidad de Asuntos Internacionales de la secretaría de Hacienda de México, Ricardo Ochoa, expresó su deseo de que “no se manipulen las monedas con fines competitivos”. Además, Ochoa pidió que se establezcan regímenes cambiarios más acordes con los mercados, posición que comparten Brasil y Argentina.
Federico Steinberg reconoce que América Latina se ha visto fortalecida con el paseo del G7 al G20, pero no cree que los tres países, Brasil, México y Argentina, tengan capacidad de hacer una propuesta por sí solos.
En el caso de las monedas en los países latinoamericanos, las apreciaciones de las divisas generan fuertes pérdidas de competitividad a sus exportaciones y América Latina sigue siendo una potencia exportadora de primera magnitud, señala Steinberg. Esto puede dar lugar a entradas muy fuertes de capitales que inflen burbujas y que luego haya una salida de capitales abrupta como sucedió en otras crisis. Pero América Latina tiene los instrumentos para frenar esta posibilidad como los controles de capital o una política fiscal contra cíclica, dice el experto.
En esta misma línea positiva. Steinberg considera que durante la cumbre del G20 hay otros temas de discusión en los que sí puede haber avances, como son cambio climático, regulación financiera, o la reforma del Fondo Monetario Internacional.



























También hay otros tipos de bases de datos que no puedan ser clasificadas como bases de datos relacionales. Lo más notable es la base de datos objeto del sistema de gestión ,testking PW0-104 que almacena objetos de lenguaje de forma nativa sin necesidad de utilizar un lenguaje de definición de datos por separado y sin que se traduce en un esquema de almacenamiento por separado.
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Mis conocimientos de economía no pasan de saber lo básico de economía política, lo que me sirvió para dar por hecho que se avecinaba una crisis como la actual ya que aprendí el método de análisis marxista.El problema radica en que lo que existe actualmente es una crisis de superproducción que no se manifestó anteriormente debido a la abundancia del crédito bancario para mantener burbujas consumistas e hipotecarias.A mi me parece que la salida de este laberinto estaría dada mediante la condonación de las deudas de los países pobres,la creación de una moneda única para el comercio internacional y el establecimiento de un orden económico siguiendo las directrices de la doctrina social católica en todo el mundo.El g-20 así como está no solucionará nada.
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