Sesenta años después de la Segunda Guerra Mundial, surge con creciente frecuencia la pregunta sobre la necesidad de conmemorar anualmente a las víctimas. La mayoría de los holandeses ha nacido después de 1945 y no experimentó personalmente la guerra.
Para este grupo, es un acontecimiento del siglo pasado, del que se ha enterado indirectamente. Sin embargo, el Comité Nacional 4 y 5 de mayo es partidario de mantener esta tradición, aunque con un carácter más específico.
Desde 1987, el Comité Nacional 4 y 5 de mayo es responsable de la conmemoración anual de las víctimas, que tiene lugar en la plaza del Dam, en pleno corazón de Amsterdam. El comienzo de las actividades del Comité coincide con el de una considerable reducción del interés de los holandeses por la conmemoración. Su directora, Nine Nooter, destaca que antes de la creación del Comité, la ceremonia era un asunto de índole local y, ante todo, una iniciativa particular. Tras una pérdida de interés público, sin embargo, en los últimos años ha comprobado que vuelve a aumentar. Mediante campañas publicitarias y material educativo para colegiales, entre otras actividades, se ha logrado conceder a la conmemoración anual una dimensión especial.
Libertad
Según un estudio, ochenta por ciento de la población holandesa considera importante continuar esta tradición, comenta Nooter, quien estima que esto puede guardar relación con el hecho de que, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, no ha habido un solo día sin guerra en el mundo. Por tanto, la libertad que disfrutamos en Holanda no es un derecho gratuito, y es además un asunto que concierne a las posteriores generaciones. Por tanto, la señora Nooter opina que la conmemoración de las víctimas y la celebración de la liberación aún tienen un largo futuro.
Tradición
Desde 1987, el Comité Nacional 4 y 5 de mayo se encarga de la conmemoración nacional de las víctimas en la Plaza del Dam, en pleno corazón de Amsterdam, en la que participan la reina Beatriz y el Gabinete. Así mismo, el Comité colabora en la organización de diversas festividades que se celebran en todo el país. Además de la celebración nacional, casi todos los municipios holandeses conmemoran la fecha a su manera. Según el Comité, la ceremonia en Amsterdam constituye un acto central en el que convergen todos los recuerdos de la guerra.
Además, a su juicio, es importante dedicar atención al tema de la guerra en los colegios. Con tal fin, tanto el Comité Nacional como otras organizaciones desarrollan material educativo y de campañas de información para la juventud. También opina que se debe prestar atención a los padres, pues la generación de posguerra debería inculcar a sus hijos la importancia de esta tradición. Nooter recuerda que su generación acompañaba siempre a sus padres a las ceremonias, pero esta tradición no sobrevive sin más.
Crítica
Durante los últimos años, sobre todo en las celebraciones de carácter local, se observa una mayor atención por los diversos grupos étnicos que lucharon junto a los aliados en Holanda y entregaron su vida. El año pasado, por ejemplo, se destacó a los soldados marroquíes al servicio de Francia. Esta atención específica, señala Nine Nooter, puede considerarse como una noción tardía de parte nuestra. A este respecto, destaca que en la lucha participaron surinameses, antillanos, arubanos y molucos. Países colonizadores, como Francia, reclutaban hombres para sus filas en el norte de Africa. Hasta hace muy poco, precisa Nooter, no comprendíamos que la guerra no era un asunto exclusivamente holandés, sino una conflagración mundial, y este cambio es, a su juicio, acertado.
Guerras mundiales
Según Nooter, la falta de atención por grupos étnicos que sufrieron durante la guerra guarda relación con la falta de tradición holandesa en materia de conmemoraciones. En cambio, en otros países europeos, la Primera Guerra Mundial se conmemoraba con convicción, incluso con la participación de grupos étnicos, tales como las tropas indias en el Ejército británico. Nooter: "Después de la Segunda Guerra Mundial, en Holanda comenzamos a conmemorar a las víctimas que integraban la resistencia, pero, al hacerlo, olvidamos a las víctimas de la persecución y los trabajos forzados, grupo que tan sólo obtuvo los merecidos reconocimiento y comprensión a fines de la década de los 90. Fue en aquella época que, paulatinamente, surgió espacio para investigar otros temas, con lo que surgió el reconocimiento de la participación de otros grupos.
Atención
Ya en los años 90, pese a la falta de interés público, el Comité Nacional 4 y 5 de mayo, intentaba destacar el papel desempeñado por grupos étnicos, comenta la señora Nooter, quien precisa que, en ocasiones, incluso las minorías mismas no están al tanto de su papel en la guerra, hecho que se evidencia durante charlas. Por tanto, la necesidad de cambiar situación es responsabilidad de toda persona implicada en las conmemoraciones. Por tal razón, hace algunos años se invitó a un coro surinamés a las ceremonias, para enfatizar que Surinam, como antigua colonia holandesa, también estuvo implicado en la guerra.





























Enviar nuevo comentario