Los científicos han perdido interés por la lucha contra la malaria, y conceden más atención a los subsidios y a la publicación de sus propios artículos.
Según el experto holandés Bart Knols, los investigadores se interesan más por obtener subsidios y publicar artículos en revistas de renombre que en solucionar el problema. Mientras tanto, el mosquito lleva las de ganar.
El mosquito causa decenas de enfermedades y millones de muertos y, según se comprueba una y otra vez, sigue desafiando al hombre. Además, como consecuencia del cambio climático y el transporte internacional, se está propagando a regiones donde no era un problema. El entomólogo Bart Knols advierte sobre el riesgo de que surjan epidemias para las cuales la población no tiene defensa.
Según el experto, la lucha contra el mosquito de la malaria y otras especies peligrosas rara vez recibe la debida atención. Un ejemplo patético es la aparición del mosquito llamado “tigre asiático” en Europa, a través de la importación de ‘Lucky Bamboo’ y tallos de plantas en recipientes con agua. Otro factor de incidencia es el comercio en neumáticos usados, donde quedan restos de agua, un perfecto hábitat para las larvas de mosquitos.
Medidas insuficientes
Una pronta intervención de la política habría podido evitar que el “mosquito tigre asiático” se asentara en Alemania. Sin embargo, el comercio en neumáticos prosigue y las medidas adoptadas contra Lucky Bamboo son completamente insuficientes.
Anteriormente, Knols se había referido a la recaudación de fondos mediante investigaciones que atraen el interés, por lo que comprende perfectamente la mentalidad de sus colegas. A tal respecto, hace referencia a estudios en los que se elimina o introduce un gen en el parásito de la malaria, y se observan los resultados en el insecto. “En esos casos,” comenta, “se obtendrían datos que llegarían a publicarse en revistas como ‘Nature’ o ‘Science’, lo cual les reporta suficientes fondos para financiar la próxima investigación. Es decir que la investigación sobre la malaria se ha convertido en una especie de industria.”
Simple receta
Mientras tanto, desde hace tiempo se ha demostrado que ese tipo de investigación científica no sirve para eliminar la malaria. De hecho, la receta es bastante simple: apenas surge un mosquito nocivo, debe ser combatido con todos los medios al alcance del Gobierno. Por ejemplo, sanear los pantanos, con un ejército de miles de colaboradores, rociar con insecticidas, poner medicamentos al alcance de toda la población. Una prueba de que este método funciona la tenemos ya en la primera mitad del siglo pasado en Australia y el sur de Europa, donde se ha erradicado completamente la malaria. Pero, para una estrategia de ese tipo es preciso dedicarle suficientes recursos humanos y financieros:
“Ahora que el problema mayor de la malaria se encuentra en África, donde se registra el 90 por ciento de todas las víctimas,” señala Knols, “nosotros cuidamos el presupuesto y les aconsejamos que duerman debajo de un mosquitero. El problema es que, en el pasado, nunca se consiguió erradicar una enfermedad infecciosa en colaboración con la población. Pero, si se quiere tener éxito, es necesario afrontar este mal de manera muy rigurosa.”
¿Quién será, finalmente, el vencedor en esta lucha, el hombre o el mosquito? Le preguntamos. La respuesta de Knols no permite hacerse ilusiones de ningún tipo. “Si no estamos dispuestos a utilizar todos los recursos a nuestro alcance,” advierte, “inclusive modernas técnicas de computación, sistemas GPS, camionetas 4x4 y muchos, muchos recursos financieros, sin lugar a dudas... ganará el mosquito.”





























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