Recientemente ha salido a la luz que la atleta holandesa paralímpica Monique van der Vorst, que fue sensación en los juegos paralímpicos de Pekín, podía caminar en las fechas en que compitió.
La historia de Van der Vorst es una extraña fábula de la que todavía no se ha dicho la última palabra. ¿Puede conservar las medallas que ganó en Pekín o debe devolverlas?
‘El problema no estaba en su médula espinal sino en su cabeza’, es la conclusión a la que ha llegado el tutor de Van der Vorts, ahora que ha quedado claro que la atleta no estaba discapacitada cuando consiguió sus triunfos internacionales en el ciclismo paralímpico.
No obstante, en aquel momento fue controlada exhaustivamente por médicos deportivos y se le permitió participar en los Juegos Paralímpicos, es decir fue oficialmente reconocida como discapacitada.
A fines de 2010 Monique van der Vorst fue, durante semanas, la noticia del día en Holanda. Monique tenía una espectacular historia que contar: una joven condenada de por vida a una silla de ruedas se había convertido en una ciclista de piernas robustas con un contrato como profesional. La prensa nacional e internacional, incluida Radio Nederland, dio amplia cobertura a la fabulosa historia de la atleta.
Lesión en la médula espinal
A consecuencia de las complicaciones derivadas de una operación de tobillo, en 1998 Van der Vorst terminó en sillas de ruedas. Comenzó a practicar en una ‘handbike’, una bicicleta propulsada a mano, mostró talento y consiguió varios títulos paralímpicos en competencias europeas y mundiales.
A comienzos de 2008 Van der Vorst se vio envuelta en un grave accidente de tráfico que le causó una lesión parcial de la médula espinal. Después de cinco meses de revalidación intensiva se sintió en condiciones de participar en los Juegos Paralímpicos de Pekín, donde consiguió 2 medallas de plata.
Recuperación de la sensibilidad
En marzo de 2010 Monique van der Vorst tuvo un nuevo accidente de tráfico. Poco después comenzó a recuperar la sensibilidad de las piernas y aprendió nuevamente a caminar. La recuperación avanzó rápido. Montó en una bicicleta de competencia, entrenó duro, consiguió un contrato profesional en un equipo de ciclismo y se puso como meta participar en los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro. El mundo estaba a los pies de Monique van der Vorst.
Del cielo a la tierra
Entretanto esta imagen ha perdido mucho de su brillo. El viernes pasado quedó en evidencia que Van der Vorst en realidad podía caminar cuando ganó sus medallas como atleta paralímpica. No podía caminar largas distancias, pero sus piernas eran sensibles.
Esto mucho antes del accidente de 2010. Sus síntomas de parálisis habrían derivado de un trauma causado por problemas en su nacimiento, los accidentes de tráfico y la experiencia de cercanía de la muerte.
En declaraciones al diario De Pers, la atleta declaró: ‘Los síntomas de parálisis no fueron causados por problemas en mi médula espinal sino en mi cabeza. Mi actual médico de revalidación hizo la comparación con un auto: mi motor no estaba estropeado, pero yo misma no sabía cómo conducir’.
¿Exageró su parálisis? Su tutor, el catedrático en Revalidación de la Universidad Libre de Amsterdam, Thomas Jansen, opina que no. ‘En la pubertad quedó reducida a una silla de ruedas por una distrofia en su tobillo izquierdo’.
Después del accidente de 2008 mostraba todos los síntomas de una lesión parcial de la médula espinal. ‘Sus piernas eran extremadamente delgadas y permanecía en la silla de ruedas, pero en realidad el problema no estaba en su médula espinal sino en su cabeza’.
Jansen opina que Monique no tiene que devolver las medallas. ‘En los Juegos Paralímpicos se controló su parálisis, ella superó siempre los exámenes y realmente sufría los problemas que decía’. En Holanda Van der Vorst fue igualmente examinada y aprobada como atleta discapacitada. Esto sucedió en 2002, como requisito para participar en competencias para discapacitados.
Confusión
Monique considera que la situación es confusa y no entiende bien lo que ha sucedido con ella. ‘Los médicos no fueron capaces de reconocer lo que me pasaba. Recién ahora comienzo a tener una idea de lo que andaba mal. No mentí, lo que hice fue no expresarme bien. Hoy está claro que lo que dije no era verdad, pero en aquel momento no sabía cómo decirlo de otra manera’, afirma la atleta.


























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