Las graves inundaciones ocurridas en Gran Bretaña han despertado en Holanda inquietud acerca de la posibilidad de que algo similar ocurra en los Países Bajos. Centenares. Centenares de miles de hogares en Gales y el sector suroeste de Inglaterra han quedado sin agua y electricidad, ya que las instalaciones eléctricas y de purificación de agua se encuentran en zonas inundadas.
Por lo general, las aguas invadieron tan sólo áreas rurales, pueblos y pequeñas ciudades, y, entre tanto, el nivel de las aguas ha descendido gradualmente a través de afluentes del Támesis. Por su parte, por el momento, Holanda se siente, y no sin razón, segura tras las dunas que, a lo largo de la costa occidental, le brindan protección contra el Mar del Norte. La amenaza proviene ante todo de las lluvas y de oriente, es decir de los ríos que, en su recorrido, transportan aguas pluviales de los países circundantes. Intensas lluvias en esos países podrían causar graves inundaciones en Holanda, y lo que, bajo circunstancias normales, parece exento de riesgos, se convertiría en una enorme laguna.
Falsa sensación de seguridad
En el invierno del 2003, un dique saturado cedió ante las aguas en la localidad de Wilnis, entre Utrecht y Ámsterdam, como consecuencia de lo cual un barrio fue completamente inundado al desbordarse un río. Wilnis se encuentra en un pólder, bajo el nivel del río, algo corriente en nuestro país, dos tercios de cuyo territorio se encuentran bajo el nivel del mar.
En el mismo año, debido al alto nivel del Mosa, las aguas invadieron la zona cercana al cauce y, para desagradable sorpresa de los habitantes de la región, en la sureña provincia holandesa de Limburgo, inundaron las viviendas. La construcción de viviendas a lo largo de ríos es usual en Holanda. Antiguamente, esas franjas no eran habitadas y servían como zona de amortiguación en caso de inundaciones. Sin embargo, desde que empezó a utilizar reclusas y canales, entre otras medidas, para contener las aguas fluviales, estos lechos altos no se inundan con frecuencia, como consecuencia de lo cual se ha creado una falsa sensación de seguridad.
Útil lección
La construcción de 7 mil viviendas en uno de los pólderes a más bajo nivel de Holanda (6,5 metros), entre el puerto de Rótterdam y la ciudad de Gouda, fue precedida de debates políticos. Por su parte, la ministra de la Vivienda y Asuntos Medio Ambientales, Jacqueline Cramer, confía en que las aguas no inundarán el pólder, incluso en caso de darse un adverso cambio climático y, por tanto, concedió recientemente autorización para la construcción de las casas.
Sin embargo, las graves consecuencias de inundaciones previas parecen inquietar a algunos funcionarios, y ahora la ministra Cramer propone evitar en lo posible la construcción en las zonas más bajas. Además, las viviendas deben poder hacer frente a efectos climáticos, por ejemplo, mediante la construcción de casas flotantes o sobre terrenos elevados. Pese a que las posibilidades de una inundación se estiman en una en 10 mil años, no se puede descartar que ésta ocurra mañana mismo.





























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