Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad en Europa, con alrededor de 2 millones de fallecimientos anuales. El consumo excesivo de grasas se cobra muchas víctimas, sobre todo en Europa del Este.
Por Tijn Sadée
En el matadero de Bruselas muchos mayoristas han ensanchado su círculo de clientes. “Europeos del Este”, dice el carnicero, “comen lo que ni los belgas ni los holandeses queremos comer: manitas de cerdo ahumadas, colas de cerdo y carne de cabra ahumada. Esta gente está loca por este tipo de alimentos. “
La revolución del embutido.
Al igual que en otras ciudades de Europa del Oeste, en Bruselas también crece la comunidad de ciudadanos de Europa del Este, y las consecuencias gastronómicas son claramente visibles en el matadero. Polacos, rumanos y búlgaros han sido los encargados de liderar una auténtica revolución del fiambre. “Se puede ganar un buen dinero, hay mucha demanda”, admite el carnicero belga mientras exhibe un nuevo cargamento de embutidos rumanos. “Naturalmente la comida es demasiado grasa. Todos los embutidos están elaborados a base de grasas”.
Clasificación
Los europeos del Este tienen más posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares que los europeos occidentales, según se notificó en un alarmante informe que se presentó el jueves durante un congreso especial organizado en Bruselas. Los húngaros poseen el mayor riesgo de padecer un ataque cardiaco: 105 de cada 100.000 húngaros sufren enfermedades de corazón.
En segundo y tercer lugar de la lista se encuentran Estonia y Eslovaquia- nuevos estados miembros de la UE procedentes del bloque del Este que se enfrentan a esta problemática. Holanda (22 por cada 100.000) y Francia (17 por cada 100.000) son los países con menos casos de mortalidad derivados de cardiopatías.
Pobres y ricos
“En los países de Europa del Este el sobrepeso es manifiesto”, señala Hans Stam, director de la Fundación holandesa de Cardiología. Según Stam, las cifras reflejan en el informe la distancia que separa a los países pobres de la Europa Oriental de los ricos de la Occidental. “Cuanto más rico es un país, más capacidad de prevención tiene y en mejor situación se encuentra”.
Pero, según Stam, a fin de cuentas toda Europa sigue un patrón de malos hábitos: “consumimos demasiado tabaco y alcohol y nos movemos muy poco”. Y eso es, además, un asunto caro. Según las estimaciones que establece el informe, la prevención y la lucha contra las enfermedades cardiovasculares cuestan unos 200.000 millones de euros.
A dos euros el kilo
A lo largo del camino que recorre el matadero de Bruselas, Juan, un español procedente de Andalucía, tiene una empresa de distribución al por mayor. Los jamones serranos cuelgan del techo. Juan: “los europeos deben seguir una dieta mediterránea. El secreto es el aceite de oliva, de eso no se engorda.
Dos comerciales más adelante, el empresario de la carnicería Vlezenbeek tiene otra razón mejor. Según su opinión, todo es cuestión de dinero. El jamón español no está al alcance de cualquiera. “A por lo que vienen los rumanos, es a por los despojos de la matanza, que no llega a los dos euros el kilo”.
El exceso de peso de los europeos del Este en Bruselas, no le parece mal. “Son gente nueva y muy trabajadora, pero lo que comen…eso lo evito”.
Más información en: www.euroheart2009.eu




























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