Ante el Tribunal Penal Internacional para el ex Yugoslavia, TPIY, con sede en La Haya, Radovan Karadzic calificó de "justa y santa" la lucha de los serbobosnios. El antiguo dirigente político de los serbios dispone de dos días para explicar su versión de los hechos acontecidos durante la guerra de Bosnia en la primera mitad de los años 90. Entre otros crímenes, la acusación culpa a Karadzic de genocidio.
A su vez el serbobosnio, que habló en todo momento en serbio, declaró tener pruebas suficientes para demostrar que no es un criminal de guerra. El miércoles la Fiscalía llamará a su primer testigo de un total de cuatrocientos. Karadzic los podrá interrogar, pero el serbobosnio asegura que aún no sabe si comparacerá ante la corte. El ex líder quiere más tiempo y recursos para preparar su autodefensa ya que su expediente cuenta con cerca de 1 millón 700 mil páginas.
Los jueces del tribunal no quieren un nuevo aplazamiento del juicio ya que correrían el riesgo de terminar en un proceso complicado sin sospechoso. Si Karadzic no acude al tribunal será representado por un abogado que le asigne la corte. A su vez, el antiguo dirigente serbobosnio se niega a tener cualquier contacto con el jurista.

























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