A miles de personas de madre holandesa y padre extranjero se les permitirá acceder a la ciudadanía holandesa. El cambio de la legislación fue posible gracias a un apoyo mayoritario del Parlamento.
En la próxima primavera europea, Saskia van Os realizará una última visita al Servicio de Inmigración y Naturalización. No para solicitar una extensión de su permiso de residencia, sino para presentar la aplicación para un pasaporte holandés.
La señora Van Os es una del aproximadamente medio millar de personas viviendo en Holanda que son mitad holandeses por nacimiento pero que, hasta ahora, no tenían derecho a la nacionalidad holandesa. Se les ha apodado como “holandeses latentes”. Miles de personas residentes en el extranjero también caen bajo esta categoría.
Latente
¿Quiénes son los holandeses latentes? Son aquellos nacidos en el extranjero antes de 1985, con madre holandesa y padre de otra nacionalidad.
Saskia van Os nació en 1983, hija de una madre holandesa y un padre australiano. Saskia se crió en Australia, pero luego que sus padres se divorciaran, se mudó junto a su madre a Holanda:
“Vine con mi madre hace siete años. Ella es holandesa, y me inculcó el idioma desde pequeña. Nació aquí, en Holanda, y cuando se acercaba a los 30 años se fue de vacaciones a Australia. Allí se enamoró, se casó con mi padre y me tuvo a mí. Luego se divorció, y no he visto más a mi padre.”
Saskia ya no tiene contacto con familiares en Australia.
Su madre es holandesa al 100%, y Saskia lleva un nombre holandés y habla el idioma como un nativo. Aún así, de acuerdo a la antigua legislación, no tenía derecho a la nacionalidad holandesa.
Durante años, los partidos políticos holandeses han estado de acuerdo que esta ley discrimina a las mujeres y tendría que modificarse. Finalmente, ha llegado el día.
Naima Azough es una parlamentaria de la Izquierda Verde, y hace años que está al tanto de la situación de los holandeses latentes.
“Me enteré de la historia de Saskia y que su pugna por permanecer en el país pronto llegaría a su fin”, comenta Azough. “Pensé que seguramente habría mucha más gente en Holanda en la misma situación. Teniendo una madre holandesa, me parece extraño que no puedan acceder a la nacionalidad. Lo que por el contrario sucedía, era que corrían el riesgo de ser deportados al país del padre.”
Mientras se preparaban los cambios legislativos, Azough persuadió a la viceministra de Justicia, Nebahat Albayrak, de no deportar a ningún holandés latente hasta que se aclarara su situación legal.
Para Saskia, la decisión ha llegado justo a tiempo. Su permiso de residencia expira a fines de febrero.
Junto a Saskia, varios centenares de personas pueden ahora respirar con alivio. Pronto dejarán de ser los “latentes”. El Estado holandés ha finalmente reconocido lo que ellos han sabido toda la vida: que son verdaderos holandeses.





























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