La comunidad internacional opta por lo que le conviene cuando se trata de la justicia internacional. Ese es el mensaje en ‘Blufpoker’ (Bluff Poker), el último libro del abogado internacional Geert-Jan Knoops. En declaraciones a RNW, opinó que su mensaje puede no ser optimista pero debería servir como lección tanto para el público como para los políticos.
Knoops: “Es un mensaje mixto – en general, no pinta una imagen optimista de la legislación internacional. Una de las principales conclusiones es que la política internacional gobierna la legislación penal internacional, y esa no es una buena combinación. La llamada Trias-Politica – la separación de poderes entre los políticos y el poder Judicial – está más ausente que presente en la legislación penal internacional. En lugar de que la legislación internacional sea una directriz para los políticos, es a la inversa. Los políticos crean sus propios conceptos en legislación internacional, y actualmente vemos una multitud de ejemplos en el ámbito mundial donde la política internacional domina, de hecho, los contenidos de la legislación internacional”.
No los mismos derechos
Esto, explica Geert-Jan Knoops, significa que no todos gozan de los mismos derechos. “Ese es uno de los efectos secundarios. ¿Por qué alguien como el coronel Gadafi podría enfrentarse a la justicia penal internacional en opinión de la fiscalía de la Corte Penal Internacional, mientras existen otros individuos del mismo nivel que podrían ser imputados con cargos internacionales? ¿Por qué elegimos al político ‘A’ y no al político ‘B’? Así, hay una injusticia inherente basada simplemente en el mecanismo de selección, que está en manos de los fiscales”.
En una reacción, el ex ministro de Asuntos Exteriores holandés, Ben Bot, declaró: ‘Esa es la desigualdad jurídica que, lamentablemente, aún existe y para la que no tenemos normas claras. En un caso intervenimos, como en Libia, porque hay una oposición reconocible, mientras que en Siria no tenemos suficiente información sobre la estructura de la oposición. No tiene un rostro definido, no tiene un líder”.
Geert-Jan Knoops opina que el mecanismo de selección significa que los fiscales internacionales deciden quién será perseguido por la justicia.
Knoops: “Y, naturalmente, no es realista suponer que todos los que cometen delitos en el mundo serán llevados a la justicia porque el sistema estaría sobrecargado. Pero, por otra parte, el público sabe muy poco sobre la manera en que un fiscal llega a una decisión”.
Crear la paz
Naturalmente, manifestó Gert-Jan Knoops, la solución no consiste en abandonar la justicia penal internacional sino en brindar un respaldo apropiado. “Por ejemplo, una de las conclusiones en el libro es que creemos que podemos resolver crisis, respaldar la paz y la seguridad en ciertas regiones levantando tribunales internacionales; simplemente por llevar a la gente ante la justicia creemos que resolveremos los problemas mundiales y crearemos paz y justicia. Y esa es mi afirmación en el libro, lo que digo es que aparentemente nunca se ha demostrado que las cortes penales internacionales realmente puedan servir para ese fin. Lo suponemos, nos gusta creer que nuestro trabajo con las cortes penales internacionales realmente está ayudando al mundo, pero nunca hemos investigado sus efectos en esas regiones. Yo he trabajado en diversos tribunales penales internacionales, he sido abogado defensor de militares, políticos y líderes religiosos. He hablado con la población local en esos países y encontré muy poco apoyo hacia estas cortes. Y sin embargo, en occidente – los poderes occidentales – hay una tendencia a creer que lo que hacemos en esas regiones beneficiará al público así como a la paz y la seguridad”.
Bien organizado
El ex ministro Bot cree que la justicia internacional sí funciona en algunos aspectos. Es menos pesimista que Geert-Jan Koops: “Dejar que la ONU, como en el caso de Libia, adopte una resolución donde se permite el uso de la violencia. Incluso un gobierno puede también pedir ayuda y apoyo. Es positivo que existan ese tipo de reglas. A Holanda no le gustaría que Francia invadiera el pais mañana con tanques, solo porque a los franceses no les gustan los usos y costumbres holandeses. Eso está bien contemplado bajo la justicia internacional”.


























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